Xavier García Albiol aspira a ser el primer alcalde popular en Cataluña con una campaña agresiva con la inmigración como eje - ABC

Barcelona abandera el cambio

CiU aspira a completar el «sorpasso» catalán con las principales alcaldías socialistas

IVA ANGUERA DE SOJO
BARCELONA Actualizado:

El próximo 22 de mayo está en juego un nuevo vuelco electoral, esta vez sin precedentes, en los ayuntamientos catalanes. Con ser abrumadora, la victoria de CiU en las elecciones autonómicas de noviembre no suponía un escenario inédito en una Generalitat que durante 23 años construyeron a medida los nacionalistas. Pero el terreno municipal ha sido siempre socialista, en Cataluña y en el conjunto de España, y es ese último reducto de poder el que está en juego dentro de dos semanas.

El PSC podría perder tres de las cuatro capitales de provincia, además de otras grandes ciudades catalanas. Pero sobre todo, está a las puertas de perder Barcelona, bastión del socialismo no sólo catalán, sino español, que CiU acaricia por primera vez con posibilidades reales de gobernar a uno y otro lado de la Plaça Sant Jaume. Algo que ni siquiera Jordi Pujol consiguió en 23 años de «reinado». Según la última encuesta del CIS, CiU ganará los comicios en la capital catalana con un 33% de los sufragios pero los socialistas recuperan terreno mientras ERC e ICV aguantan el tipo, hasta el punto de que el tripartito está a un regidor de la mayoría absoluta en la capital catalana.

En Tarragona, donde el socialista Josep Félix Ballesteros arrebató la alcaldía a la coalición de CiU y PP por primera vez en 2007, el PSC podría perder la alcaldía si se cumplen las previsiones y sus socios de ERC se quedan fuera del ayuntamiento. Tradicionalmente, los republicanos obtienen peores resultados en las locales que en las autonómicas en esta plaza, y en noviembre la lista de ERC apenas alcanzó el 5% de los votos, el mínimo para obtener representación municipal. Si Sergi de los Ríos vuelve a perder terreno, se quedará fuera del Consistorio y dejará la mayoría de nuevo en manos de CiU y PP.

Las elecciones también reflejarán si tiene efectos la segregación de La Canonja de la capital, uno de los feudos locales de los socialistas.

Girona, tradicional bastión socialista desde que Joaquim Nadal lo conquistara en 1979, también está en el punto de mira de CiU. El PSC presenta a una nueva candidata, la diputada Pia Bosch, que se enfrentará al periodista Carles Puigdemont (CiU). Como en Barcelona, los socialistas no han dejado de perder terreno desde entonces en la capital gerundense, pero el PSC aún tiene esperanzas de conservar esta plaza si con ICV-EUiA y ERC.

Por contra, el socialista Àngel Ros tiene todo a su favor para mantener la alcaldía de Lleida, donde el PSC gobierna también, ininterrumpidamente, desde 1979. Tampoco parece que vaya a haber grandes cambios en el «cinturón rojo» de Barcelona, donde el desgaste del tripartito, la crisis y la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero no serán suficientes para acabar con las amplias ventajas socialistas. Ni siquiera en Santa Coloma de Gramenet, cuyo alcalde tuvo que dimitir tras ser encausado en el «caso Pretoria», pero el PSC cuenta con un colchón de más del 50% de los votos en 2007. Igual que en l'Hospitalet, donde Núria Marín toma el relevo al ex ministro Celestino Corbacho sin que parezca en riesgo el 52% de los sufragios obetnidos en 2007.

Mención aparte merece Badalona, exponente del avance del PP en el «cinturón rojo», a veces a costa de un discurso de firmeza contra la inmigración del que el controvertido Xavier García-Albiol es el máximo exponente. Esta ciudad, Jordi Serra, aventaja en apenas dos ediles al PP, pero ya se ha anunciado un pacto tácito con CiU para barrar el acceso de García-Albiol a la alcaldía.

En la segunda corona metropolitana, sin embargo, el avance de CiU parece imparable. Los nacionalistas aspiran a arrebatar a los socialistas alcaldías como Vilanova i la Geltrú, Castelldefels, Manresa y Mataró, cuidades de peso demográfico y económico que vendrán a engrosar un poder municial convergente que en los últimos comicios quedó reducido a Sant Cugat del Vallés como único municipio de cierto peso.

CiU espera recuperar también consistorios como Olot, Berga, Solsona, y Salt, donde el discurso sobre la inmigración será determinante tras los disturbios xenófobos del año pasado, que les llevaron a un fuerte enfrentamiento con la alcaldesa socialista Iolanda Pineda. Esta cuestión será determinante también en Vic, donde el democristiano Josep Maria Vila d'Abadal, abrió la caja de los truenos al negarse a empadronar a inmigrantes ilegales como vía para frenar el avance de la xenófoba Plataforma per Catalunya (PxC) cuyo avance en en las localidades más sensibles a la inmigración es la otra gran incógnita de los comicios.