Ángel González Abad - Los martes, toros

Ayer, hoy y mañana del toreo catalán

La Escuela sigue viva como un milagro, ahora asociada con la de Nimes, y dentro de ese milagro llegan los triunfos

Ángel González Abad
Actualizado:

La pasada semana nos dejaba Enrique Molina, un torero catalán con alma de artista que vivió el esplendor del toreo en esta tierra. Formó parte de una terna de niños toreros en los años cincuenta de la pasada centuria junto a José María Clavel y el aragonés Fermín Murillo. Saboreó importantes triunfos y sufrió también la cara amarga de toreo cuando tras tomar la alternativa en la plaza de Sant Feliú de Guixols las luces no se encendían para abrirse paso.

Torero del ayer, este Enrique Molina, que no dudo en transmitir como profesor su buen concepto del toreo a los alumnos de la Escuela Taurina de Cataluña, los toreros del hoy y del mañana. Del hoy sigue siendo el diestro de Montcada, Serafín Marín, que partió rumbo a Peru. Allí, en la feria de Bambamarca está anunciado hoy y mañana. Allí va a repetir experiencia, la dura experiencia de torear en plazas olvidadas en donde al menos puede sentirse torero. Duelen sus declaraciones que hizo hace unos días en un encuentro con los aficionados de la Union de Taurinos y Aficionados de Cataluña, los infatigables de la Utyac, en las que penaba de la mala dirección que ha tenido en su carrera. Porque es cierto que Marín estuvo por méritos propios en un puesto a punto de alcanzar los mejores lugares del escalafón, pero...

Y afortunadamente del mañana del toreo catalán también se puede hablar. La Escuela sigue viva como un milagro, ahora asociada con la de Nimes, y dentro de ese milagro llegan los triunfos que hacen que todo el esfuerzo que hay detrás de su funcionamiento tenga sentido al vivirse tardes como la de hace unos días en Valencia. Uno de los alumnos más aventajados, Manuel de Reyes, cortó dos orejas y salió a hombros en la primera clase práctica celebrada en esa plaza de primera categoría como prólogo a su feria de Sant Jaume.

Hubo pasado, hay presente y se escribe el futuro.

Ángel González AbadÁngel González Abad