Los Mossos conducen al presunto homicida al escenario del crimen para un registro
Los Mossos conducen al presunto homicida al escenario del crimen para un registro - EFE

El asesino de la niña de 13 años de Vilanova dice que estaba drogado y no recuerda nada

La juez ordena el ingreso en prisión incondicional y sin fianza del presunto homicida

«Mi cabeza solo recuerda encontrarla muerta», defiendió el acusado en su interrogatorio

La juez le imputa los delitos asesinato u homicidio y de agresión sexual

BARCELONAActualizado:

Aseguró que no recordaba nada de lo que había pasado. Estaba drogado. Había consumido mucha cocaína y se había emborrachado. Luego, de esto que sí que dijo acordarse, la vio ya sin vida. «Mi cabeza solo recuerda encontrarla muerta». Según han explicado a ABC fuentes presentes en la declaración, esto fue lo que explicó este jueves a la juez el presunto asesino de Laia, la niña de 13 años, que el lunes apareció muerta debajo de un colchón del piso de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) donde vivía el sospechoso. Aseguró no recordar cómo la niña entró en su casa, ni qué sucedió en el interior del piso ni tampoco qué había pasado dentro de la habitación. Visiblemente desencajado, exclamó durante el interrogatorio expresiones como «Que me maten o me entreguen a la familia» y «no sé si soy un monstruo».

Tras su declaración, la juez ordenó su ingreso en prisión provisional y sin fianza. El presunto asesino ya está entre rejas. La magistrada le atribuye los delitos de asesinato u homicidio, además de agresión sexual, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

Francisco L. pasó a disposición judicial por la mañana pero su interrogatorio no comenzó hasta varias horas después. Primero, su abogado, Àlex Zaragüeta, pidió permiso para mirarse el sumario antes de interrogar a su cliente, pues el secreto se acababa de levantar. Luego, cuando ya habían dado las cuatro de la tarde, a petición de la Fiscalía –y de acuerdo con la defensa–, la magistrada reclamó al forense que explorase al acusado para valorar si estaba en condiciones de declarar. Ya con el informe médico sobre la mesa, que avalaba que el supuesto homicida esta en condiciones de ser interrogado, comenzó su declaración. No quiso contestar a las preguntas de la Fiscalía ni de la acusación particular, que representa a la familia de la menor. Solamente respondió a su abogado.

Su defensa quiere jugar la baza de la cocaína y el alcohol para lograr atenuantes. Era conocido que Juan Francisco L. era consumidor de cocaína. Por eso, antes de entrar al juzgado, el abogado de la defensa dijo a la prensa que había que averiguar «hasta qué punto padece algún tipo de adicción». Solicitó a la magistrada que se practicara a su cliente una prueba toxicológica. Pretende confirmar que había consumido antes del supuesto crimen.

Pruebas de ADN

La Fiscalía también reclamó un análisis de su ADN para cotejar con las muestras que se habían tomado en el piso. Con este objetivo, a lo largo de la mañana, se le tomaron muestras de orina, de pelo y de saliva, que se enviarán al laboratorio. Está previsto también que, en los próximos días, se le someta a un test psicológico.

El supuesto homicida llegó ayer por la mañana a los juzgados de Vilanova después de haber pasado la noche en los calabozos. El miércoles la unidad de investigación criminal de los Mossos d’Esquadra llevó a cabo un exhaustivo registro de la vivienda. No solamente escudriñó la habitación donde debajo de un colchón se había encontrado el cadáver de la menor, sino cada estancia de la casa. El registro y la reconstrucción de los hechos se prolongaron durante más de diez horas. Estuvo presente el acusado que, por consejo de su defensa, se mantuvo en silencio en todo momento.

Los agentes se llevaron de la vivienda numeroso material para analizar. Ropa de acusado, cuchillo, teléfonos y aparatos informáticos. Las prendas podrían apuntalar los sólidos indicios de que el móvil del crimen fue sexual. Los cuchillos pueden tener importancia en la investigación porque, aunque la menor murió asfixiada, su cadáver apareció con heridas de arma blanca. Los aparatos informáticos, por su parte, pueden dar pistas sobre si Juan Francisco L. abordó a la niña de forma impulsiva o si todo lo tenía planificado.

En el mismo bloque

Sucedió el lunes. Como cada tarde, Laia fue directa del colegio a casa de sus abuelos. Como es habitual, su padre fue más tarde a buscarla en coche. Llamó para que bajara, pero la pequeña no llegó al vehículo. Según los investigadores, Juan Francisco L. la abordó entre los pocos escalones que separan la segunda planta –donde viven los abuelos de la menor– del primer piso, adonde se había mudado el presunto asesino para vivir con sus padres. Solo pasaron tres horas entre que la menor desapareció y que los tíos de la niña encontraron el cuerpo de la menor en el piso del homicida, debajo de un colchón. Los agentes y los familiares habían llamado a todas las puertas del bloque en busca de Laia. Todos habían abierto al momento. Menos el presunto homicida. Cuando abrió, sus respuestas fueron incongruentes. Por eso, minutos más tarde, los tíos regresaron al piso por su cuenta.

Fue cuando descubrieron el cadáver. Juan Francisco L. les había recibido en toalla, como si se acabara de duchar. Los investigadores creen que se afanó en borrar las huellas del crimen. Aunque pasaron tres horas desde que desapareció la menor hasta que apareció su cadáver, los Mossos d’Esquadra creen que el crimen se cometió a los pocos minutos y que el homicida dedicó el resto del tiempo a limpiar la vivienda para no dejar rastro. La incógnita es por qué les abrió la puerta si todavía no se había desecho del cadáver.