Ángel González Abad - Los martes, toros

Aquel día de junio...

«Granada fue la tierra soñada por el aficionado en la cita anual de José Tomás con el toreo»

Ángel González Abad
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Fue en Granada, como hace más de una década sucedió en Barcelona. Un día de junio se volvió a repetir el milagro de José Tomás. La ciudad revolucionada desde hace semanas, los hoteles y restaurantes sin una plaza libre, las entradas para la tarde de toros agotadas desde el día que salieron a la venta, y la reventa por las nubes. Granada fue la tierra soñada por el aficionado en la cita anual de José Tomás con el toreo. Nunca se sabe si habrá más, es el gran misterio del diestro de Galapagar.

En Barcelona fue también en junio, el día 17 de 2007. La Ciudad Condal estaba siendo asediada por el antitaurinismo, el Ayuntamiento acababa de declarar a la ciudad como antitaurina, los rumores sobre las ofertas a la empresa Balañá para la Monumental se disparaban... En el Parlament se prodigaban las maniobras en pos de cambiar sustancialmente el espectáculo taurino. Una corrida a la portuguesa planeaba con el visto bueno no solo de la clase política, sino también de importantes estamentos taurinos.

Y todo esto se paralizó, quedó en segundo plano, en el momento en que, en el mes de marzo de aquel 2007, se anunció la reaparición del último ídolo de la afición barcelonesa, que llevaba entonces un lustro sin pisar los ruedos. La Monumental se convirtió en el centro del planeta taurino. Tener un localidad para el evento se convirtió en un tesoro, la convulsión taurina fue quizás la última, pues si bien José Tomás siguió acudiendo a su cita catalana hasta la última corrida de septiembre de 2011, nunca como en la reaparición se vivió una expectación tan viva sobre todo lo que se iba a vivir en el ruedo.

Aquel día de junio fue un día grande para los aficionados. En los tendidos de la Monumental se sintió el apoyo a la Fiesta de muchos catalanes representativos, de Samaranch a Serrat. En la oscuridad, las maniobras no se detuvieron. La defensa tampoco se extendió por todo el sector taurino, que aquel día pudo dar su golpe de mano. La plaza aún sigue en pie a la espera de otro día de junio...

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