Ángel González Abad - Los martes, toros

Aires de Cataluña en Las Ventas

«Máxime Solera nació en lo que llaman la Cataluña norte, muy cerquita de la francesa Colliure»

Ángel González Abad
Ángel González Abad
BarcelonaActualizado:

En Cataluña hay muchos aficionados que mantienen la lucha por volver a presenciar una corrida de toros en la Monumental de Barcelona. Y junto a esa resistencia que sigue viva por recuperar la libertad perdida, también hay chavales que sueñan con la gloria en los ruedos. La Escuela Taurina de Cataluña, hermanada con la de Nimes, acaba de cumplir veinte años, y ahí sigue, aunque parezca un milagro, formando toreros.

Pero hay más, el pasado domingo en la plaza de Las Ventas de Madrid debutó y triunfó un muchacho afincado en Barcelona, que vive por y para ser torero. Máxime Solera nació en lo que llaman la Cataluña norte, muy cerquita de la francesa Colliure, donde lo taurino es seña de identidad y no un arma política arrojadiza, tuvo un breve paso por la Escuela Taurina, y está decidido a ser alguien entre los que se visten de luces.

Las crónicas hablan de una feliz presentación en la plaza más importante del mundo, de sus ganas de ser torero, de su valor frente a los astados de Dolores Aguirre, de la respuesta del público, y de esa vuelta a ruedo tras una insistente petición de oreja que el presidente frenó.

Tras el paso por el coso madrileño se abren nuevas ilusiones para este barcelonés de adopción, que va de la mano de su apoderado Enrique Guillen, el último diestro catalán en tomar la alternativa en la plaza de la Ciudad Condal. En estos días se cumplen diez años de la efeméride. El 16 de agosto de 2009, se cumplió el sueño de Enrique. El colombiano Luis Bolivar le doctoró ante toros de Fidel San Román. A partir de aquel momento la lucha, los sinsabores, el hacerse subalterno para seguir unido al toro, y al final su etapa como apoderado, como mentor de nuevos toreros. Y desde el domingo, el horizonte más abierto para los dos, la realidad de dos catalanes con voz en el mundo del toro. Aunque parezca un milagro.

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