los martes, toros

La Escola Taurina sigue viva

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Que nadie piense que porque se hayan prohibido las corridas de toros en Cataluña, el vivero de chavales que sueñan con ser toreros se ha acabado. La Escola Taurina de Cataluña sigue viva. Más de una decena de jóvenes acuden a entrenar al campo de fútbol Gornal de L'Hospitalet de Llobregat bajo la supervisión de ese puñado de románticos encabezados por Luis Alcántara, apoyado por el vicepresidente Manuel Salmerón y por el secretario Modesto Carrasquero. Allí los profesores Enrique Molina, Fernando Gracia o Enrique Guillén se esfuerzan por transmitir los valores del toreo. Y en ese campo de fútbol que les acogió, allí, sin un solo euro de ayuda oficial, allí sueñan con que un puñado de torerillos catalanes vuelvan a hacer el paseíllo en la Monumental. Mientras tanto, los alumnos de la Escola Taurina de Cataluña han sido los primeros en sufrir el destierro y gracias a la generosidad de otras escuelas del sur de Francia han podido exponer en diversos festejos sus avances.

Sueñan con ser toreros, con vestir de luces, con la gloria... Pero, sobre todo, sueñan con hacerlo ante su gente, ante los aficionados de su tierra en una plaza catalana. Son Juan Alfredo Liñán, Francisco Hidalgo, Gonzalo Martín, Lorenzo Guerra, Jonathan Dublino, Alejandro Montoya, Alejandro de Benito, Enric Rojas, Mario Abasca, Antonio Manuel Tobaruela, Pol Cuadros, Antonio Arrebola, Abel Robles, López Moya, Carlos Mertínez... Todos tienen en su espejo a Serafín Marín, el torero que ha paseado por todas las plazas su orgullo de ser catalán y uno de los matadores de toros que ha dado ya la Escola creada en 1988. Raúl Cuadrado, Jiménez Caballero, López Díaz y Enrique Guillén también tomaron la alternativa tras recibir sus enseñanzas.

Que nadie piense que con la prohibición se han cortado la esperanza: la Escola Taurina de Cataluña sigue viva.