AJUSTE DE IDEAS

Almas en pena en la Generalitat

Transcurridos siete meses, sólo la estrella de Mas-Colell sigue brillando... y de qué forma tan poco ortodoxa.

maría antonia prieto
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Sólo seis de los once consejeros de Artur Mas llegaron al Gobierno catalán procedentes directamente del núcleo duro de Convergència o de Unió. Los cinco restantes fueron reclutados por el president entre lo más granado del mundo académico y profesional. Con la presencia de independientes de prestigio, Mas trataba de dar lustre a un gabinete de crisis que, en un momento de urgencia económica y social, debía estar integrado por «los mejores», sin importar —decía— su adscripción ideológica siempre que ésta se mantuviera dentro de los cánones del pensamiento catalanista. Bien es cierto que uno de los cinco independientes, Andreu Mas-Colell, sólo lo era de boquilla, puesto que ya había sido conseller de Jordi Pujol y su relación con CiU estaba plenamente consolidada. También habremos de convenir que otro fichaje, el titular de Cultura, Ferran Mascarell, tenía bien poco de independiente, ya que era tan militante —socialista— como el que más.

En cualquier caso, transcurridos siete meses, sólo la estrella de Mas-Colell sigue brillando... y de qué forma tan poco ortodoxa. Condicionados por la falta de recursos unos y por los recortes otros, Ferran Mascarell (Cultura), Pilar Fernández Bozal (Justicia), Boi Ruiz (Sanidad) y Francesc Xavier Mena (Empresa y Empleo) o han desaparecido o desearían poder hacerlo. De Mascarell se sabe que olvidó asistir a la entrega del Premio Cervantes a la escritora barcelonesa Ana María Matute; de Ruiz llegan noticias (desalentadoras) todos los días; la pobre Fernández Bozal se sintió obligada a votar en el pseudoreferéndum independentista de Barcelona dos años después de recurrir, como jefa de la Abogacía del Estado en Cataluña, la consulta secesionista de Arenys de Munt. Y de Mena tenemos referencias porque hace algunos días decidió compartir con toda Cataluña su confianza en la especie humana en general y en la catalana en particular y difundió que más de la mitad de los parados de aquí no volverá a trabajar jamás.

Felip Puig, Joana Ortega, Josep Maria Pelegrí, Irene Rigau, Lluís Recoder y Josep Lluís Cleries, los consejeros salidos de CiU, están tan o más condicionados que los «independientes» por la falta de recursos y, sin embargo, no se les ve deambular como ánimas en pena. Tienen detrás el cobijo y el empuje de unas siglas, además de los recursos y los medios de sus partidos. Ser independiente en política sigue siendo, a todas luces, un mal negocio.