tribuna abierta

Nuestra prioridad: la crisis económica

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El pasado miércoles, la prima de riesgo española alcanzaba una cifra histórica, un dato que pone en evidencia la delicada situación económica y financiera por la que está pasando nuestro país. Ese mismo día por la tarde, los líderes de todos los partidos políticos catalanes nos reuníamos, emplazados por el presidente de la Generalitat, para debatir sobre el pacto fiscal. No es más que una coincidencia, pero que debería servirnos a todos para abrir una reflexión sobre cuáles deben ser nuestras prioridades.

El Partido Popular Catalán lo tiene claro: la prioridad es la lucha contra la crisis económica, lo llevamos diciendo desde hace meses, mientras el Gobierno de la Generalitat se perdía —y hacía perder el tiempo de todos los catalanes— en otros temas. Sabemos que la situación no es fácil y que el enorme déficit dejado por los gobiernos socialistas, tanto en Cataluña como en el Gobierno de España, es una herencia difícil de gestionar. Pero en esta lucha, al Gobierno de Artur Mas le queda mucho por hacer. Su agenda reformista es claramente insuficiente y sin reformas de calado en el ámbito económico, financiero y laboral la recuperación económica será imposible. Esto es lo que nos están pidiendo ahora los catalanes, los 600.000 parados, las familias que no llegan a final de mes o las pequeñas y medianas empresas que se están viendo abocadas al cierre por no poder acceder al crédito.

Ello no obsta que todas los partidos del arco parlamentario catalán coincidamos en diagnosticar que el sistema de financiación actual no es ni justo, ni equilibrado ni suficiente para Cataluña. El PPC así lo ha reconocido y estamos trabajando por consensuar un modelo que mejore está situación. Nuestra actitud es constructiva y hemos ofrecido al resto partidos una tercera vía que permita superar la disyuntiva entre la mejora habitual del sistema de financiación y la ruptura y confrontación con el Estado. El objetivo es que Cataluña tenga un modelo de financiación singularizado que aumente la cesta de impuestos que recauda, obtenga más capacidad normativa y mantenga su posición en el ránking de renta per cápita una vez aplicada la solidaridad. Dicho esto, el nuevo modelo fiscal será papel mojado si no hay recuperación económica, simplemente porque no habrá ningún ingreso que repartir y, a pesar de que sea necesario, no es la panacea que arreglará todos nuestros problemas. La distancia entre la clase política y la sociedad es suficientemente grande como para que la ensanchemos más quedándonos atascados en este debate. El Gobierno de la Generalitat tiene mucho trabajo por hacer y el Parlament muchas reformas y medidas para salir de la crisis por aprobar. No nos podemos desviar de este camino.

Alicia Sánchez-Camacho presidenta del Partido Popular de Cataluña