Aguas brinda a Barcelona su nuevo símbolo

El Grupo Aguas de Barcelona (Agbar) estrenó ayer su nueva sede en presencia de los Reyes. El edificio obús-géiser ha diluido la anterior arquitectura barcelonesa

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POR J. C. VALERO

BARCELONA. Unos 250 invitados representantes de la vida política, económica y social catalana, acompañaron ayer a los Reyes de España en la inauguración en Barcelona de la Torre Agbar, un rascacielos diseñado por Jean Nouvel de 142 metros de altura, que lo convierte en el tercero más alto de la capital catalana, tras la Torre Mapfre y el Hotel Arts.

La sede corporativa del Grupo Agbar se ha trasladado de un palacete de finales del siglo XIX en el Paseo Sant Joan, futuro «cuartel general» de la conselleria de Interior, al futurista obús-géiser de Nouvel, tránsito que quiere significar que la presencia histórica de la compañía durante 130 años en la capital catalana queda renovada para el futuro. al brindar a la ciudad un espectacular edificio tecnológico que desde que empezó a ocupar el espacio de Barcelona se convirtió en símbolo de la modernidad. La Torre Agbar también significa la solvencia del grupo, que según señaló ayer su presidente, Ricardo Fornesa, ha aumentado en los últimos 30 años su facturación 150 veces (2.656 millones de euros), y los beneficios 250 veces (198 millones). En su parlamento, Fornesa destacó que durante la «larga existencia» de la compañía «hemos podido seguir en la misma línea sin recurrir a fusiones». «Hemos crecido por nosotros mismos», insistió el también presidente de La Caixa en una clara alusión al debate abierto a raíz de la OPA de Gas Natural sobre Endesa.

De prosperar los planes del Ayuntamiento barcelonés, la zona de la plaza Glòries donde se levanta la Torre Agbar está llamada a convertirse en el nuevo centro de la ciudad y en el pórtico de entrada al distrito tecnológico 22@. La anécdota de la jornada se produjo cuando Fornesa invitó al Rey a «abrir la lápida» conmemorativa.

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