Ángel González Abad - Los martes, toros

El agua de hace medio siglo

El domingo de Resurrección y el lunes de Pascua han sido durante décadas, incluso centurias, dos fechas claves en la temporada taurina en las plazas de la capital

Ángel González Abad
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El domingo de Resurrección y el lunes de Pascua han sido durante décadas, incluso centurias, dos fechas claves en la temporada taurina en las plazas de la capital, que hasta tres hubo en funcionamiento simultáneo. Y para consolarnos con el ayuno al que ahora nos vemos obligados los aficionados, también hubo celebraciones tan tradicionales que se quedaron sin toros. Claro que no por el imperativo, primero político y después empresarial, actual, sino por aquello tan clásico en los carteles de «si el tiempo no lo impide».

Y el tiempo lo impidió hace medio siglo, como hubiera ocurrido este año si en la Monumental se hubiesen anunciado las tradicionales corridas de Pascua. En 1969 cayó agua a mares, lo que obligó a suspender los festejos del domingo y del lunes. Había expectación por los dos. Se esperaba a Mondeño en la primera corrida, y, sobre todo, la alternativa de Francisco Ruiz Miguel arropado por Diego Puerta y Paco Camino, prevista para el lunes.

El 6 de abril, domingo de Pascua, estaban previstos toros de Alipio Pérez Tabernero, para Dámaso Gómez, el citado Mondeño, y Pedrín Benjumea, y al día siguiente, el doctorado referido con toros del Duque de Pinohermoso.

Los aficionados se quedaron hace ahora cincuenta años sin la tradición taurina de la Pascua de Resurrección, pero con la ilusión intacta de volver a la plaza al domingo siguiente, que siempre que llueve escampa. Y tuvieron suerte, pues en aquella primavera del 69, Barcelona descubrió un nuevo valor, Dámaso González, que a la postre se convertiría en figura del toreo. Como Ruiz Miguel, que tras la lluvia que le aguó la fecha de su alternativa, se hizo finalmente matador de toros en los últimos días de aquel mes de abril en el ruedo barcelonés.

No hubo toros hace medio siglo en la Ciudad Condal para festejar el final de la Semana Santa, llovió a mares también..., claro que con la que ahora está cayendo, ni con la plaza cubierta.

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