Antonio Robles - TRIBUNA ABIERTA

El abismo está en nosotros

Antonio Robles
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Somos la primera generación de la historia de España que no hemos sufrido ninguna guerra. Todos los españoles que tienen más de 80 años han padecido una o más. Normalmente, varias. Y todas esas generaciones han soportado miseria, explotación y sufrimiento. Para hacerse sólo una idea, a finales del siglo XIX, principios del XX, una mala cosecha podía causar en Europa más de diez millones de muertos.

Toda mi vida, como la mayoría de las vidas nacidas a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, he progresado y vivido cada vez mejor. La España de hoy no tiene nada que ver con la de los años 50 o 70. Ha sido tanto el progreso en la mayoría de la población que las generaciones actuales no sospechan que la estabilidad social y política que hemos disfrutado estos últimos 80 años es una excepción, no su naturaleza. Y si ha sido posible no es por un regalo de la historia, sino por el esfuerzo, la determinación y el conocimiento de las generaciones que nos precedieron empeñados en construir una existencia más próspera, segura, libre y en paz.

Aduladores y demagogos populistas ofrecen el oro y el moro sin hacerse cargo de sus costes, niñatos salidos de las facultades de políticas, irresponsables y adanistas desprecian cuanto ignoran, e ignoran todo lo que la edad suele privar a la juventud: experiencia, duda, humildad… Y lo que es peor, hasta los que deberían poseerlas se han olvidado que nuestro bienestar tiene pies de barro. Como el empresariado catalán, otrora laborioso y responsable, hoy se desentiende ocioso y permite a un grupo organizado separatista con solo un 4 por ciento de participación hacerse con el control de la Cámara de Comercio para boicotear las empresas no adictas al procés y construir nuevas trincheras. Y así…

Me temo que estamos al borde del abismo una vez más y a un paso de precipitarnos a él sin prever sus consecuencias. Y cuando eso ocurra, ya sólo nos salvará aprender a volar en la caída. No se reserven para remediarlo entonces, mañana pueden empezar a evitarlo en las urnas.

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