La motosierra de Milei, el chándal de Maduro o el Peugeot de Sánchez: mitos y narcisos invaden la política que retrata a los ciudadanos
El último libro del politólogo Toni Aira disecciona los trucos que seducen a las masas
Sánchez alabó públicamente a Koldo: «Es un ejemplo para la militancia»
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Iniciar sesión«El mensaje debe entrar sin esfuerzo, casi sin que lo percibamos como tal [...]. Las pantallas, el miedo y la hiperestimulación, el TikTok infinito, entre otros, han bloqueado nuestra corteza prefrontal y nos han llevado a vivir en modo superficial». Y, a partir de ... aquí, la seducción de las masas.Toni Aira parte del concepto que aportó Giovanni Sartori (en su célebre 'Homo videns') para escudriñar, con doce ejemplos, por qué «hemos llegado a la conclusión de que ver es entender» y, este doctor en Comunicación Social y Política, alerta de que, también en política, «comemos por la vista, y esto tiene repercusiones negativas actuando en el criterio de los ciudadanos».
En 'Mitólogos. El arte de seducir a las masas' (Ediciones Debate), Aira (Barcelona, 1977) consigue que desfilen Carlos III y Nicolás Maduro, Vladímir Putin y Javier Milei, Pedro Sánchez y Giorgia Meloni, Gabriel Boric y Ursula von der Leyen, Xi Jinping y Donald Trump, e Isabel Díaz Ayuso y Claudia Sheinbaum. Cada uno con su mito griego al que verse reflejado en un espejo manejado –cómo no en estos tiempos que corren– por asesores de comunicación, politólogos y jefes de gabinete –todos con su nombre en el libro– que inventan, moldean y lanzan los símbolos y mensajes que aquellos hacen suyos: una gorra, una motosierra, el color de un vestido o un chándal, un coche, la mesa que separa más que une... No calculan todo, pero los símbolos se eligen y no se dejan al azar.
«Las decisiones del líder Son fuente de legitimidad, por encima de la ley»
Toni Aira
Doctor en Comunicación Social y Política
Esta estrategia en política es calificada por algunos como manipulación, otros creen, directamente, que se basa en mentiras y Aira, que es director del Máster en Comunicación Política e Institucional de la Universidad Pompeu Fabra-Barcelona School of Management, prefiere encuadrarlo en la táctica de la seducción, la persuasión o la captación de lo atractivo para el votante; para que el votante les vote. En esto juegan todos. Derechas, izquierdas, populistas, liberales, de aquí y de allá. También los recién llegados a la escena pública.
«Nos dicen que la gente quiere líderes auténticos y, por ejemplo, por eso ha ganado Zohran Mamdani en Nueva York. Pero, ¿quién te dice que Mamdani es auténtico? De momento, lo que ha sabido es proyectar la imagen de autenticidad. Y esto es lo que más engancha a las audiencias. Trump, Marine Le Pen, Sánchez, Díaz Ayuso... Pero en todos hay una construcción detrás para venderte un producto. El libro tiene el objetivo de entrenar la vista para ser menos vulnerables», detalla Aira a ABC, utilizando de ejemplo al recién elegido alcalde de Nueva York, que, lógicamente, no aparece en su obra.
No existe un patrón, consensuado entre los especialistas, para clasificar el uso de los símbolos políticos. En ocasiones, lo que funciona en un país, no cuaja en otro. Una buena elección en una ciudad es un fracaso seguro en la población colindante. Pero el paralelismo con los dioses griegos y sus mitos (Olimpo, Zeus, Hércules, el Laberinto de Creta, Medusa, Odiseo...) le sirven a Aira para explicar los relatos políticos actuales: simplificación, 'likeability' e impacto emocional.
Este profesor universitario, que también colabora en distintos medios de comunicación, ha escrito una obra de lectura atractiva a pesar de estar trufada de referencias bibliográficas. Aira defiende que, hoy en día, es imposible «triunfar» en política sin el uso de los mitos y las imágenes. «En un mundo en el que la percepción lo es todo, cada gesto, cada símbolo, cada encuadre es una pieza fundamental del relato que un actor político, social o individual construye», apunta en el libro.
Así, los ciudadanos –votantes para los políticos– deberían consumir un menú equilibrado. Pero, entonces, la pregunta sería, ¿estos cocineros son distintos a nosotros o son solo nuestra proyección? Aira: «Esta política, cuando nos quejamos de la posverdad y las mentiras de algún político, al que le han votando miles o millones de personas, no es más que el resultado de un impacto emocional que, de una manera u otra, pedía la ciudadanía. Hay que preguntarse si a lo mejor somos nosotros los que alimentamos todo eso».
Hiperliderazgo
Y luego está el hiperliderazgo. Imprescindible. «La premisa es simple: si un líder parece irracional y capaz de cualquier cosa, quienes lo rodean tenderán a ceder por miedo a lo impredecible», escribe sobre Milei. El autor remata este asunto con el narcisismo, algo más español: «Las decisiones del líder se convierten en la fuente principal de legitimidad, por encima de la ley o del interés general». Se refiere a Pedro Sánchez.
El libro aborda doce ejemplos actuales. Preguntado por el personaje histórico al que le hubiera gustado asesorar, no duda: «Winston Churchill en 1945. La sociedad desconectó de él tras ganar una guerra mundial. Lo tenía todo. Pero perdió».
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