«La vida, como un buen vino, debe macerarse para ganar en calidad»

Marian Izaguirre, con «La parte de los ángeles», gana el 57 Premio de Novela Ateneo de Valladolid

félix iglesias
valladolid Actualizado:

El jurado del Premio de Novela Ateneo de Valladolid eligió ayer por mayoría la obra «La parte de los ángeles», de Mariam Izaguirre, para el máximo galardón de la 57 edición del certamen literario, uno de los más veteranos de España, entre los cuatro finalista que llegaron al tramo final tras expurgar entre los 130 originales que se presentaron procedentes de toda España, varios países hispanoamericanos y europeos y lugares tan remotos como Japón y Nueva Zelanda, lo que llevó al presidente del Ateneo, Ángel María de Pablos, a resaltar el prestigio del premio, casi parejo en el tiempo al Nadal.

El acto de lectura del fallo, en presencia del alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, tuvo la singularidad de que se comunicó ante todos los presentes con un teléfono de manos libres la noticia a la premiada, que recibió la buena nueva con la lógica alegría. Además de agradecer la distinción, Mariam Izaguirre aprovechó el momento para preguntar si podría cambiar el título de su novela, a lo que los jurados no pusieron inguna objección. Su nueva propuesta es «Cuando los ángeles beben coñac».

Sin embargo, «La parte del ángel», como explicó posteriormente a ABC la autora, se refiere a un concepto de los procesos de maceración del vino y otros licores como el coñac o el whisky; concretamente cuando el líquido está en la barrica y parte se evapora, refiriéndose poéticamente a fenónemo como «la parte de los ángeles». Y precisamente, los protagonistas de la novela —con más de tres centenares de páginas—, Ricardo e Irene, viven el proceso del paso del amor pasional a la guerra sin cuartel de la ruptura sentimental, que como apuntó la escritora bilbaina no deja de ser también un proceso de «maceración en lo personal para ser mejor persona».

Según ella, incluso un transito donde prima el odio y la inquina en la pareja, como el que se desarrolla en la que se la que va a ser su sexta novela publicada, puede ofrecer un fruto positivo siempre que sirva para realizarse como persona, algo en lo que indaga «La parte del ángel», pues «si en todo este proceso de desencuentro y enfrentamiento se evoluciona bien, finalmente el desencuentro, entre los que han compartido algo tan importante, es realmente imposible», lo que, por otra parte, incluye entender la capacidad del perdón como instrumento vivificador.

Protagonismo de la música

De todos modos, a pesar de que Ricardo e Irene viven el desamor sin ocultamiento ante el lector, es la música laverdadera protagonista, según la autora, ya que además de sus presencia inmaterial, los dos personajes están vitalmente relacionados con ella.

A la obligada pregunta de cuánto de autobiográfico hay en la novela, la escritora, desde su domicilio madrileño aseguró en principio que poco, para luego ir admitiendo que muchas de las vivencias, incluso personajes reales y amigos suyos, de su entorno han ido armando el argumento de la obra ganadora del 57 Premio de Novela Ateneo de Valladolid.

Finalmente, el jurado, integrado por el director del Norte de Castilla, Carlos Fernández Aganzo; el escritor ganador de la edición anterior, Javier Sátira Resina; el presidente del Gremio de Libreros de Valladolid, Enrique Señoranz; el profesor titular de Literatura en la Universidad de Valladolid, José Ramón González, y la periodista y crítica literaria, que actuó como secretaria en las deliberaciones, Maria Aurora Vitoria. realizó una mención especial para la novela finalista ««El collage de Beans» de Vicente Marco, que aconsejó que también fuese publicada.