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La «leonesa» Pajín

Teresa Sánchez-Vaquera

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EL presidente Zapatero ocultó sus auténticas intenciones en su visita a Ponferrada en el pasado fin de semana en cuanto a los cambios que preparaba para remodelar su Gobierno. Dijo en reunión informal con los periodistas que la remodelación de su gabinete iba a ser de tono menor y que sólo afectaría al Ministerio de Trabajo. Por eso la sorpresa se produjo al comprobar el hondo calado de la crisis ministerial, que coloca como nuevo hombre fuerte del Gobierno al incombustible y felipista Rubalcaba en detrimento de la vicepresidenta De la Vega. Con esta medida, de auténtico brujo maquiavélico, Zapatero pretende dar oxígeno político al Gobierno, retomar la iniciativa política y marcar la agenda hasta el final de la legislatura. Tras obtener el respaldo necesario para aprobar los presupuestos generales de 2011, tocaba dar un nuevo impulso político, acabar con algunos experimentos fracasados, recortar algunos ministerios y, sobre todo, ganar en peso político para hacer frente a la segunda y definitiva parte de la legislatura.

Lo que sucede es que la reputación y la credibilidad no se recuperan con golpes de efecto ni lanzando cortinas de humo, como la que desplegó Zapatero en el mitin de Ponferrada el pasado domingo, donde el presidente del Gobierno jugó al despiste y a la desinformación con sus propios compañeros y militantes del partido.

Pero como hay quien saca petróleo de la arena, en el PSOE leonés se ha aplaudido de forma efusiva la remodelación del Gobierno central porque Zapatero ha elegido a la leonesa Leire Pajín como ministra de Sanidad. Los socialistas leoneses no han dudado en calificar a Pajín como «la fuerza leonesa en el Gobierno». Pajín no es leonesa ni ejerce como tal, ni está implicada en la política de la provincia ni determina estrategias o planes de futuro de León. Es cierto que sus ascendientes proceden del valle de Sabero, pero la carrera política de Pajín y de sus familiares la han desarrollado en las costas levantinas de Alicante, donde, por cierto, han protagonizado sonoros escándalos de transfuguismo. Por eso no se entiende que en el PSOE de León se hayan echado las campanas al vuelo por este nombramiento y, sobre todo, si se tiene en cuenta que ha sido una patada hacia arriba, es decir la han nombrado ministra para quitársela de en medio de la Secretaría de Organización de la Ejecutiva Federal del PSOE, donde Pajín ha llevado a cabo una gestión cuanto menos polémica, cuestionada y con pocos resultados positivos, visto como está el PSOE a nivel interno en toda España y los malos pronósticos que les ofrecen todas las encuestas.