Algunos C-101 de Matacán (Salamanca) están siendo trasladados a la Academia General del Aire en Murcia. - d.ARRANz

Los recortes en Villanubla y Matacán pueden dejar sin bases el noroeste español

El PP pedirá la comparecencia de la ministra de Defensa para que explique el futuro de las instalaciones ante las «preocupantes informaciones»

isabel jimeno
valladolid Actualizado:

La negra sombra sobre la continuidad de la Base Aérea de Villanubla planea otra vez sobre las pistas vallisoletanas. No es la primera vez que el miedo al cierre se extiende por unas instalaciones que tuvieron una gran importancia años atrás, pero esta vez, las limitaciones de maniobras que impone la crisis y los drásticos recortes en el presupuesto del Ministerio de Defensa han hecho encender todas las alarmas. Y no es el único caso, las restricciones también afectan, aunque de distinta manera, a Matacán, donde por su carácter de escuela militar de aviación se preveía su mantenimiento sin variaciones. Pero el cinturón se está apretando de tal manera que el riesgo de asfixia de alguna de las bases de Castilla y León está sobre la mesa de operaciones. De hecho, los Presupuestos Generales del Estado para 2011 no tienen consignado ni un euros a la mejora y mantenimiento las bases aéreas de la Comunidad.

Tanto es así que el Partido Popular pedirá la comparecencia de la ministra de Defensa, Carmen Chacón, para que «informe del futuro de las bases de Castilla y León», avanza el diputado popular por Palencia y miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara Baja, Ignacio Cosidó. «Las noticias son un poco preocupantes», advierte el parlamentario, quien lamenta no tener «información oficial» sobre cómo quedará el mapa de unidades ante los rumores de «eliminación o reducción» del número de aeronaves y del personal de las bases, sobre todo la de Villanubla, en la que se estima que la actual plantilla, integrada por medio millar de trabajadores —en su mayoría militares— se reduzca a la mitad. Además, «instaremos al Gobierno a que, en la medida de lo posible, mantenga abiertas las bases de Castilla y León», subraya Cosidó, consciente de los aprietos económicos.

El primer recorte en la base vallisoletana ya se ha hecho efectivo. Desde ayer, el Ala 37 —uno de los dos escuadrones, junto al 42, con sede aquí— ya no tiene encomendadas misiones de vigilancia aduanera dentro del convenio establecido desde los años noventa entre el Ejército del Aire y la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT). A partir de ahora, la vigilancia y reconocimiento marítimo para buscar, localizar, identificar y seguir embarcaciones en la investigación y persecución de delitos de contrabando pasa a manos privadas y los 18 pilotos de este escuadrón deben buscar acomodo en otros destinos, lo que también repercute en el resto del personal vinculado a la unidad. Además, las seis aeronaves C-212 Aviocar, que deben pasar por el fabricante (CASA) para realizar unas adaptaciones, también «volarán» desde los hangares de Vilanubla a la empresa Inaer, aunque aún no han sido matriculadas todos aparatos para operar como civiles. La escasez de dinero está detrás de estos retrasos. Tampoco el Grupo 42 de las Fuerzas Aéreas escapa a los ataques de la crisis. La misión «básica» de los Beechcraft F33C-Bonanza es el «reentrenamiento de pilotos». Sin embargo, la veintena de aeronaves comienza noviembre descansando en los hangares después de haberse suspendido buena parte de las operaciones de este cometido —suponían aproximadamente el 80 por ciento del trabajo— para ahorrar en costes, con lo que ahora se centrarán en misiones secundarias en las que venían colaborando como vigilancia de las vías del AVE o el seguimiento e investigación de avutardas a través del un convenio con el Museo de Ciencias Naturales y la Universidad Complutense de Madrid. Esto se traduce en que la actividad del Ala 42, que se trasladó en 2007 desde Getafe a Valladolid para permitir el mantenimiento de Villanubla tras otra de las reestructuraciones acometidas por Defensa que ponía en cuestión la supervivencia de la base, está sólo al 10 por ciento de la que realizaba hace un año.«MC»

Además, algunas avionetas Bonanza están siendo trasladadas a la base de Matacán para el entrenamiento de los nuevos controladores aéreos militares que se forman aquí. Sin el Ala 37 y con el 42 con una actividad aérea muy limitada, el cometido de la Base Aérea de Villanubla queda prácticamente reducido al mantenimiento de los aviones que prestan servicio al SAR (Search and Rescue) con base en Las Palmas, cuyo mantenimiento y reparaciones se llevan a cabo desde hace tres años en Valladolid.

La importancia de la reestructuración y reducciones en la base trasciende el ámbito militar. La unión y vinculación con Valladolid es muy notable y, además, el medio millar de trabajadores suponen una importante masa social que en su mayoría se podría ver obligada a cambiar de destino, con la repercusión económica y social que ello supone, además del desembolso económico que debería hacer Defensa por el traslado a otros lugares.

Perder la categoría

El Grupo de Escuelas de Matacán, que engloba la Escuela Militar de Transporte, la Escuela de Tránsito Aéreo y el Grupo de Adiestramiento, tampoco se salva de los recortes. Afectan, sobre todo, a las misiones de reentrenamiento. Algunos C-101 Aviojet normalmente utilizados por los alumnos de la Escala Superior están siendo trasladados a la Academia General del Aire de Murcia para sustituir a parte de sus aviones después de que la escasez de dinero haya obligado a retrasar los planes de Defensa de sustituir los aparatos más deteriorados. Aunque los pilotos de la base salmantina no han sido trasladados a otros destinos después de ver cómo se reduce casi a la mitad el número de aeronaves, algunos de los que han salido de la unidad no han sido reemplazados. Por su parte, en el aeródromo de León —no tiene categoría de base al sólo contar don dos aviones para uso interno— los controladores militares se encargan de la gestión del tráfico aéreo también del aeropuerto civil. De seguir los recortes en Villanubla, la misión militar podría perder su estatus y quedar reducida a la misma que en la Virgen del Camino, el control del tráfico aéreo también civil que ya llevan a cabo sus diez controladores, pese a que desde que en 1938 tomó tierra el primer avión ha sido un base importante del Ejército con una actividad intensa de vuelos.

¿La posible solución? Que otros escuadrones se trasladen a Valladolid, donde los terrenos son propiedad del Ejército y su céntrica situación en la península la convierte en una ubicación estratégica e idónea donde las aeronaves pueden tener más libertad de maniobra en un espacio aéreo mucho más libre como el de Castilla y León que en la encorsetada base de Torrejón. La expansión de Barajas, con cerca de 1.200 operaciones civiles al día, limita mucho las actuaciones en un cielo muy saturado, aunque el traslado de una unidad supone un millonario desembolso que habría que cuadrar al milímetro en este difícil momento para las arcas públicas.

El temor en algunas instancias es que si Villanubla pierde su categoría, el Ejército del Aire se quedaría sin bases propias en todo el noroeste español —sólo quedaría operativa la de Matacán, además de Zaragoza, más al este— pues Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco carecen de estas instalaciones.