De vuelta al diverso pasado

Romanos, celtas, reyes y dioses se dieron cita este fin de semana para revivir su paso por Castilla y León

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Si estudiar la Historia de España a través de libros y más libros que resulta unas veces aburrida y otras un tanto pesada, en Ávila, Palencia, Burgos, Segovia y Soria han preferido darle vida y enseñar a los más jóvenes desde una perspectiva diferente cómo fueron aquellas épocas pasadas.

Así, a lo largo del fin de semana, medio centenar de artesanos inundaron con sus puestos las calles de la localidad abulense de Solosancho, transformándola en el antiguo poblado vettón, en el que ataviados como los moradores del Valle Amblés, revivieron su pasado celta. De esta manera, celebraban la festividad de la luna de agosto, una conmemoración en la que no faltaron los talleres de tiro con arco, tirolina y escalada, y donde a modo de teatro, varias tribus vettonas representaron sus oficios. Para los más pequeños, la nota cultural la pusieron los cuentacuentos de mitología celta, demostraciones de armas y armaduras, guiñol e, incluso, un combate entre guerreros. Como colofón a una historia muy viva, las criaturas del inframundo llenaron el poblado de fuego y música de tambores,mientras los vecinos degustaban una queimada elaborada con el conjuro tradicional, informa Ical.

Hasta la Edad Media se remontaban los habitantes de Cuéllar, donde las representaciones medievales hicieron retroceder a la villa segoviana a su pasado más histórico con la presencia del Rey Arturo y sus caballeros. Un acto en el que no sólo disfrutaron de la XVI edición de la Feria Medieval y sus trabajos de artesanía, sino que quisieron experimentar plenamente la forma de vida medieval y aparcaron los coches para dejar paso a los camellos y los burros como forma de transporte; demostraron su habilidad en el tiro con arco, las justas y los torneos entre caballeros, nobles y plebeyos, y se metieron de lleno en el papel de herreros y alfareros. Además, les quedó tiempo para la diversión en las cantinas, con música, danza y exhibiciones de cetrería.

Si alguien no podía faltar en las fiestas ése era el dios Baco, quien viajó ayer más de veinte siglos en el tiempo para recordar a Baños de Valdearados su pasado romano. De esta forma, la localidad burgalesa se convirtió en una «Roma improvisada» en la que sus habitantes, ataviados con túnicas y sandalias, se desplazaron a primera hora de la mañana hasta las ruinas romanas para buscar a la divinidad. Plebeyos, patricios, soldados y esclavos se dieron cita en esta fiesta de disfrute entre juegos, el mercado y las tabernas, en las que simularon las costumbres de sus antepasados.

La batalla de los Reyes de Navarra y Castilla del siglo XI tampoco pasó desapercibida en Atapuerca, donde escenificaron la lucha que tuvo lugar en 1054 entre las tropas de García de Navarra y Fernando I de Castilla. Antes de las 18.30 más de doscientos vecinos vestidos con su propio uniforme se ponían en pie de guerra desde la localidad de Agés hasta el campo de batalla de Atapuerca, donde finalmente moría García de Navarra.

Y para leyenda la que recrearon los habitantes de Monzón de Campos en Palencia, en su tradicional fiesta medieval «La Condal de los Ansúrez», en la que dieron vida a los hermanos Vela, que supuestamente fueron quemados vivos en 1028 junto al castillo de la localidad, en la que se refugiaban tras asesinar al conde García Sánchez de Castilla cuando fue a conocer a Doña Sancha, su prometida, en venganza por la ofensa cometida por el padre de la víctima contra su familia. Tras el espectáculo, los vecinos disfrutaron la batalla naval del siglo X contra los musulmanes. Y moros y cristianos también revivieron sus antiguas batallas en Soldadesca de Iruecha (Soria). Con espada en mano, a pie o a caballo, recrearon la invasión del ejército árabe en el pueblo, donde el caudillo mahometano batió al general cristiano, pero un ángel le convenció de la bondad de esta religión, ante la que cedió.