El voto urbano da la espalda al PSCL y el rural se vuelca una vez más con el PP
Las principales ciudades de la región redujeron su apoyo tanto a PSOE como a PP - F. ORDÓÑEZ

El voto urbano da la espalda al PSCL y el rural se vuelca una vez más con el PP

Los socialistas pierden 85.000 «apoyos» en las ciudades y los populares ganan 5.000 más en los pueblos pequeños

J. M. AYALA
VALLADOLID Actualizado:

Poco consuelo le queda al Partido Socialista tras las elecciones autonómicas del pasado 22 de Mayo. Analizado ya el varapalo del resultado final, en las lecturas posteriores tampoco tiene a qué agarrarse. Ni siquiera en las ciudades donde en los últimos años había dado algo de «guerra» a los popular. Si el PSOE de Castilla y León presumía de ser un partido «urbano», ya no puede hacerlo. Un vistazo a lo que dijeron las urnas de los municipios con más de 10.000 habitantes —un total de 25— no deja lugar a dudas. El partido liderado por Óscar López perdió más de 85.000 votos en las localidades de mayor tamaño de la Comunidad, mientra que los otros 65.000 que se dejó por el camino fueron el «castigo» recibido en el resto de pueblos de la Comunidad. Dada la enorme extensión y dispersión que caracteriza a Castilla y León, se da la circunstancia de que el número de votantes en los 25 grandes coincide prácticamente con la suma los otros 2.223 municipios —730.484 frente a 727.110—, de lo que se desprende que la «torta» fue mayor para los socialistas en el que consideraba era su terreno clave para una remontada que se ha visto imposible.

En el otro lado de la balanza, el PP tampoco puede presumir demasiado y empeora sus resultados en las urbes de la región al registrar 11.000 votos menos que hace cuatro años —en descargo de ambos partidos ha habido menos votantes que en 2007—. En todo caso, la formación presidida por Juan Vicente Herrera logra el más difíciles todavía al aumentar sus marcas en el mundo rural cuando el bipartidismo parece estar a la baja. Fueron 5.000 sufragios de más los que arañaron los populares en los municipios con menos de 10.000 vecinos hasta lograr la friolera de 402.000 votos, frente a los apenas 222.000 cosechados por los socialistas.

Como ya se intuía observando el dato global de las autonómicas —51,59 por ciento frente al 29,61 para los populares—, la victoria es indiscutible también tanto en el voto urbano como el rural. Si en el primer caso, la diferencia se reduciría a los 17 puntos, en los pueblos pequeños ésta supera los 26, pese a que Óscar López se pasó buena parte de la campaña electoral hablando de la despoblación y de sus recetar para evitar que la sangría sea aún mayor en muchos municipios que no dejan de perder habitantes. Su mensaje, según los datos del 22-M, no sólo no ha calado sino que ha reforzado la candidatura popular.

Además, se da la circunstancia de que por primera vez más de la mitad de los votos socialistas vienen de los municipios más pequeños. En concreto, los sufragios de las plazas con más vecinos han pasado de representar el 51,64 por ciento al 49,97. En cambio, los rurales superan por unas centésimas esa barrera. Lo malo es que ese trasvase se produce por la pérdida de respaldo en ambos «mundos».

Sólo tres excepciones

En cuanto a los datos de las ciudades más habitadas de la Comunidad, el PSCL no podía ni imaginar un panorama tan desolador. Los socialistas, además de dejarse un total de 85.000 sufragios, ven cómo pierden en las 25 ciudades con más votantes. No mejora en ninguna y su único consuelo es que está por delante del PP en tres de ellas. Las únicas alegrías de la formación de la «rosa» llegan especialmente desde Soria y, en menor medida, de Villablino y de San Andrés del Rabanedo, ambas leonesas. Sin embargo, las victorias no pueden considerarse balsámicas porque si se echa la mirada a los comicios de 2007, dominaba en 11 de los 25 municipios. Mientras, el PP tiene más variedad de datos para ver la botella medio llena o medio vacía. Puede presumir, al menos, de haber mejorado sus resultados en 15 de los «grandes», pero también ha visto como su granero se reducía en seis capitales —todas menos León, Palencia y Zamora— y en otras localidades muy «populares» y populosas, como Medina del Campo, Ciudad Rodrigo, Benavente y Ponferrada. Quizás había tocado techo y ahora haya rozado el de las localidades que le dan la «vida» y más votos, entre las que se encuentran Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Astorga, Bembibre, La Bañeza, Villaquilambre, Béjar, Santa Marta de Tormes, Laguna de Duero, Arroyo de la Encomienda y Benavente.

Por último, si se analiza la caída de voto urbano socialista destaca sobremanera la pérdida de 68.000 sufragios entre las nueve capitales —45.000 sólo entre Burgos, León y Valladolid—. Del resto de municipios sobresale también el bajonazo experimentado en Béjar —de 4.200 a 2.300 votos—, en San Andrés del Rabanedo —de 6.800 a 4.800—, en Medina del Campo —de 5.000 a 3.700— y en Aranda —de 5.800 a 6.500—. Por el PP, los mayores descensos en números absolutos se dan en Burgos y Valladolid —5.000 menos en cada una—.