«Sigo con la buena estrella»

«Sigo con la buena estrella»

Tras coprotagonizar «Desde tu ventana y la mía» en la sección oficial y a pocos meses de verla como madrastra en «Blancanieves», la actriz admite ser una «suertuda» y agradece la distinción del festival

VALLADOLID Actualizado:

ENTREVISTA

Maribel Verdú

Espiga de Honor de la Seminci

—Estrena película en la Seminci y además recoge la Espiga de Honor del festival

—Sigo con la buena estrella (como el título de la película que protaganizó junto a Resines y Mollá). Es un lujo lo que me está pasando este año en Valladolid. Primero por poder haber cumplido el sueño de Paula Ortiz (directora de «Desde tu ventana y la mía») cinco años después, pero también por qué me den a mí la Espiga. ¿Qué más puedo pedir? Soy una privilegiada, una suertuda.

—¿Cómo reaccionó cuando le comunicaron la noticia desde el festival?

—Cuando me llamó Javier (Angulo) me quedé helada. Le pregunté si no había un jurado, si era por alguna película en concreto, le dije que por qué yo... Ya más tranquila me explicó que se premiaba mi trayectoria. Me ha hecho una ilusión enorme y no voy a decir lo contrario por aquello de la falsa modestia.

—¿Qué le motivó a participar en la película a concurso que protagoniza junto a Luisa Gavasa y Leticia Dolera?

—Paula Ortiz, la directora. Es una poetisa, un metro y medio de talento. Ha hecho su primera película y ya tiene el sello «Paula» y un universo propio que me fascina.

—En breve le veremos hacer por fin de mala en «Blancanieves»

—¡Qué divertida la madrastra, que divertido hacer de mala!

—Por primera vez

—Fu una mala un poco cursi cuando hice de Areusa en «La Celestina», pero esto no tiene nada que ver.

—¿Y cómo se siente en este rol?

—Mejor de lo que pensaba. ¿Tu sabes lo que sufro en el cine? Es terrorífico. Y de repente ahora ser tú la que haces sufrir, sin sentir, sin padecer, con una frialdad absoluta. Es una maravilla ser un poco como Hannibal Lecter.

—Es un filme mudo y en blanco y negro ¿apuesta arriesgada?

—Soy la única que tengo diálogo, pero gestual, sin sonido. Esta película va a ser la bomba porque es muy distinta a todo lo que se ha visto hasta ahora en España.

—Dice que «sufre» mucho en el cine. ¿por qué no hace más comedia?

—Me encantaría, pero las que me ofrecen son como de que me caígo, que me tropiezo, que me dan con la tarta... Una comedia o es genial o es muy chapucera, como de tercera. Eso sí, para mí las mejores películas de mi vida son las de Billy Wilder. Es el género más grande y más difícil.

—¿Cómo se define Maribel Verdú como actriz?

—Aunque la gente no lo crea, yo soy una actriz cómica. Soy una payasa. ago la comedia muy de verdad, muy en serio. Tengo la suerte de tener una productora en teatro y elegir qué hacer. ¿Y qué hago? Comedia. Ahora estoy preparando una sobre el inventor del vibrador.

—¿Elige sus trabajos por el personaje, el director o por el guión?

—Lo miro todo, pero el guión es lo más importante, incluso por encima de mi personaje. Quiero estar en una película maravillosa aunque haga papeles más pequeños.

—¿Tiene preferencias en cuanto a los realizadores?

—Me siento cómoda cuando existe una buena relación, pero lo que más ilusión me puede hacer ahora es que los directores que empiezan me llamen. Luego, cuando pasa al tiempo, puedes presumir de haber hecho su primera película. Mira el caso de Ana Torrent con «Tesis».

—¿Algún reto pendiente?

—Jamás tengo sueños sobre si me gustaría trabajar con tal director o en tal película. Me encanta que la vida me vaya sorprendiendo.

—Ya que la Seminci le premia por su trayectoria, ¿con cuál de los personajes que ha interpretado se queda?

—Con todos. Tengo mi cuerpo lleno de «inquilinitos» que me han dado mucho sufrimiento y mucho placer.