Robots bajo control muy remoto

Robots bajo control muy remoto

El CITA de Peñaranda de Bracamonte acogió ayer una exhibición de robótica «on line» controlada desde el otro lado del Atlántico

VALLADOLID Actualizado:

¿Quién no tiene hoy un mando a distancia en su casa para manejar la televisión, el reproductor de DVD o el equipo de música? ¿Y quien no ha conducido un vehículo de juguete por control remoto? Esta técnica de manipulación a distancia, aunque mucho más mucho elaborada, es la que ayer pusieron a prueba en el Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas (CITA) de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, donde diferentes modelos de robot fabricados en uno de sus talleres fueron manejados desde el otro lado del Atlántico, en concreto, desde Usuaia, en Tierra de Fuego (Argentina), y desde Santo Domingo (República Dominicana).

Los androides han sido elaborados en el curso de robótica educativa Baby Sumo NXT donde han participado un total de 20 niños y niñas de entre nueve y dieciséis años dirigidos por el ingeniero informático Román Ontiyuelo y la investigadora de la Universidad de Salamanca, Katia Pittí. Durante varias semanas los chavales, algunos ya aventajados en la materia —pertenecen al equipo de Tuercas Locas que ha representado al CITA en competiciones de robótica— y otros más pequeños, noveles en la experiencia, se han dedicado a fabricar robots cuya finalidad era participar en un combate de sumo. «Hubo que montarles sensores de ultrasonido para que detectaran el robot que tenían en frente y luego también sensores de luz que les permitiera distinguir el negro y el blanco de la línea blanca que limita el tatami donde iban a pelear», explicó a este periódico Román Ontiyuelo.

Los resultados de varias semanas de trabajo pudieron verse ayer en una exhibición un tanto especial, ya que los androides se movían con órdenes que recibían a través de dos programas informáticos. Así mediante videoconferencia, a través del ya conocido Skype, desde Argentina y República Dominicana pudieron ver el escenario del «combate», mientras otros dos ordenadores, a través de un programa llamado LogMeIn, les sirvieron para manejar las máquinas.

«No hemos tenido conocimiento de una experiencia similar», subrayó Román Ontiyuelo, quien destacó además de la experiencia, su carácter educativo. «La robótica es una disciplina multidisciplinar, con conocimientos de matemáticas y física, pero también con mucho trabajo en equipo que, además, refuerza la autoestima», sostuvo al tiempo que explicó que los chavales son auténticas «esponjas» que absorben todo lo que se les enseña y «no hay nada que se les ponga por delante».

En ello coincide el responsable de comunicación del CITA, Carlos Vicente, quien señaló el éxito que están teniendo estos talleres que se pusieron en marcha en 2006. En la muestra, a la que ayer asistieron decenas de vecinos de Peñaranda, también se pudo ver otra de las máquinas en las que han trabajado, una grúa montada a partir de un kit de Lego, cuya dificultad radicaba en sus muchas articulaciones, así como en sus motores.