Parlamentarios sin su voto

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Son varios los elegidos nuevos diputados en Castilla y León que no pudieron votarse a sí mismos. La confección de las listas al Congreso no obliga a estar empadronado en la circunscripción por la que se presentan, pero sí hace que los candidatos no puedan introducir en la urna el sobre de la papeleta con su nombre. Y no sólo ocurre entre los conocidos como «paracaidistas». También algunos oriundos de la tierra vuelven a «casa» por elecciones, pero sin domicilio. Es el caso de José Antonio Alonso. Aunque leonés de nacimiento, hace tiempo que el número uno del PSOE por León a la Cámara Baja no reside aquí y no depositó su sufragio en León, sino en Madrid. Lo mismo le pasó a su compañero de filas Antonio Camacho, «cunero» en Zamora, que fue elegido diputado, pero sin su apoyo directo. La situación se repite en el PP. Tres son los «paracaidistas» en puestos de salida que lograron un acta para sentarse en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, pero no se pudieron respaldar en las urnas a sí mismos. Le ocurrió al número dos por Ávila, Pablo Casado, natural de Palencia, pero residente en Madrid; y al dos por Segovia, el madrileño Pedro Gómez de la Serna. Y duelo de «cuneros» en Zamora: además de Camacho, el dos del PP, Víctor Calvo Sotelo tampoco es de allí.