Palafox sube a los altares en una ceremonia seguida por 3.500 fieles
La ceremonia de beatificación contó con la presencia de 36 obispos, arzobispos y cardenales - ICAL

Palafox sube a los altares en una ceremonia seguida por 3.500 fieles

El cardenal Amato ensalza la lucha del beato por el respeto a los indígenas

ABC
SORIA Actualizado:

El cardenal Angelo Amato ensalzó ayer la lucha de Juan de Palafox y Mendoza por el respeto a los indígenas en su etapa como Obispo de Puebla de Los Ángeles,en México, y la comparó con el compromiso de los cristianos para mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes, que, «explotados viven con salarios de miseria». Amato presidió la ceremonia de Beatificación del Venerable en la Catedral de El Burgo de Osma (Soria) en la que participaron 3.500 personas, informa Ical.

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos resaltó en la homilía el compromiso de Juan de Palafox y Mendoza como «infatigable protector y defensor de los nativos americanos y de sus derechos». El cardenal insistió sobre el esmero de Palafox en el «cuidado del sacerdocio» en la sociedad del siglo XVII. Para Angelo Amato, la labor como Obispo del Venerable destacó «en la formación de clérigos».

El cardenal definió a Juan de Palafox y Mendonza como «un escritor y mecenas» que para la Iglesia «fue un santo». Habló Amato de «las singularidades de Palafox en la historia de la Santidad» y remarcó las similitudes con la trayectoria de «San Agustín y la obra de Santa Teresa». Para Angelo Amato «el Obispo de Osma experimentó la gloria de las cargas más elevadas y la humillación de la desgracia y el aislamiento, que acogió con fe heroica y con espíritu cristiano».

Ya en la Diócesis oxomense, y según Amato «la tarea de Palafox fue sobre todo espiritual y pastoral». En Soria fundó una Escuela de Cristo. El prefecto resaltó «la humildad como virtud que con más intensidad se proponía a los hermanos, además de la oración, la meditación y la conversión». En la ceremonia, Angelo Amato leyó la carta apostólica del Papa Benedicto XVI, quien instaba a que Juan De Palafox y Mendoza «sea llamado a partir de ahora con el nombre de Beato», resaltando su trayectoria como «valiente defensor de la Iglesia». A los fieles presentes en la Catedral y alrededores le fue presentada la reliquia del Venerable Palafox, que se podrá venerar en la Capilla Palafox.

Unas 3.500 personas siguieron en el interior de la Catedral y en la plaza más próxima el desarrollo de la ceremonia que contó con la presencia de los presidentes regionales de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y Navarra, Miguel Sanz, y el alcalde de Puebla de Los Angeles (Méjico), Eduardo Rivera. 36 obispos, arzobispos y cardenales; y 160 sacerdotes participaron de la ceremonia cuyo desarrollo satisfizo a los organizadores, según remarcaba el Vicario de la Diócesis Gabriel Angel Rodríguez.

Unión con Navarra

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, consideró que la Beatificación de Juan de Palafox y Mendoza «es un elemento de hermandad con la Comunidad Foral de Navarro». Su homólogo navarro, Miguel Sanz, habló de que «parte de las relaciones institucionales son las propias personas», en referencia a la figura del Venerable cuya Beatificación calificó de «orgullo y honor».

Herrera se refirió al «proceso largo» recorrido hasta el acto de Beatificación de Juan de Palafox y Mendoza para quien «el mensaje, obra y testimonio» tienen una lectura contemporánea. Resaltó el presidente de la Junta «la mente preclara» de quien fuera Obispo de Osma en el siglo XVII, y recordó su contribución a la mejora de la calidad de vida de las comunidades indígenas en América.

Por su parte, el presidente de la Comunidad Foral de Navarra, Miguel Sanz, consideró que el Venerable es «un nexo con Castilla y León». Citó Sanz el ejemplo de San Francisco Javier, que «se ha convertido en un embajador de Navarro en Japón y distintos lugares del mundo».