El marcaje de la Junta al cordero francés protege las ventas y el precio del lechazo
El lechazo de Castilla y León ha vuelto a triunfar estas Navidades - ICAL

El marcaje de la Junta al cordero francés protege las ventas y el precio del lechazo

Los intensos controles inmovilizan 2.000 piezas y reducen la entrada del producto galo un 22% en diciembre

J. M. AYALA
VALLADOLID Actualizado:

El lechazo «made in» Castilla y León ha vuelto a ser uno de los protagonistas de las mesas de los ciudadanos de la Comunidad y de todo el país en estas navidades. Más allá de la excelencia del producto, una de las principales claves del repunte en las ventas y también en el precio cobrado por los ganadores —el de venta al público apenas ha variado— de este manjar ha sido la intensa campaña de control realizada por la Junta de Castilla y León durante el pasado mes de diciembre sobre las importaciones de los miles de corderos vivos llegados desde Francia a los mataderos de la Comunidad para ser sacrificados y posteriormente comercializados, en muchos casos como si fuera lechazo castellano y leonés.

El director general de Producción Agropecuaria y Desarrollo Rural, Jesús Gómez, explicó a ABC que para evitar esta situación que se ha repetido en los últimos años y con el reto de «impedir la competencia desleal reclamamos el mismo cumplimiento que exigimos a nuestros ganaderos», técnicos de la Consejería de Agricultura en estrecha colaboración con los de Sanidad realizaron durante la semana del 13 al 19 de diciembre inspecciones en un total de 54 vehículos que transportaban 35.000 animales a 11 mataderos de siete provincias. Fruto de esta labor, se detectaron hasta 70 irregularidades, tanto documentales como de bienestar de los propios corderos y se inmovilizaron varios días un total de tres partidas en Palencia que traían 2.000 piezas desde el país vecino. Incluso en algunos de ellos «se estimó su sacrificio porque el animal venía sufriendo», explica Gómez.

Según el director general de Agricultura, los principales motivos para retener estos pedidos consisten en que los vehículos no disponían de las «condiciones adecuadas» para su transporte y en la no correspondencia entre la identificación electrónica con la que figuraba en los documentos. En este sentido, denuncia una de las prácticas que se da cuando en el etiquetado aparece que el animal ha sido sacrificado en algún punto de la región, aunque proceda de Francia, «y luego es vendido como si fuera lechazo de Castilla y León».

Quejas registradas

La intensificación de estos controles se ha realizado además después de comprobar que en 2010 fueron 75.000 las cabezas que llegaron desde Francia en diciembre —el 70 por ciento del total del año— y las «mismas» irregularidades se habían «comunicado como quejas» al Gobierno central «para que lo pusiese en conocimiento del estado francés» —se hará lo mismo con las detectadas en esta campaña—. Según Jesús Gómez, la generalización de estos controles es lo que habría «reducido» sustancialmente la llegada de corderos franceses durante el pasado mes, cuando el número de piezas apenas superó las 59.000, un 22 por ciento que el mismo periodo del año anterior.

Otro de los efectos «positivos» para el sector tras los controles realizados ha sido el incremento del precio de los lechazos de Castilla y León, que en lonja alcanzaron un valor de 5,6 euros por kilogramo, la cifra más elevada desde 2007 y después de que en 2010 se quedará sólo en 4,8. Según Vidal Lázaro, asesor comercial de la cooperativa burgalesa Colear, que reconoce que está siendo una campaña «buena», el consumidor «no se ha visto perjudicado» porque las centros de venta han optado «por mantener los precios, renunciando a márgenes en favor de las mayores ventas».

Los productores de lechazo también deben estar satisfechos porque, a raíz de estas medidas, «se han vendido muchos más hasta el punto de agotarse en alguna granjas, que no tenían animales suficientes par afrontar la demanda», señala Gómez, quien explica que es una consecuencia «lógica» ya que «si los mataderos se habían comprometido a suministrar a un proveedor un número concreto de lechazos si no los tiene de un sitio los tiene que comprar de otro, porque no puede perder el cliente. Al final, lo ha buscado entre los lechazos de Castilla y León».

Por último, Gómez se mostró «muy satisfecho» del resultado de esta labor de control y agradeció los «halagos» que ha recibido la Consejería tanto por la organización Asaja como por «varias cooperativas» en el último Consejo Regional Agrario.