La Junta admite «dificultades» para consensuar la ordenación del territorio

La Mesa creada seguirá trabajando y volverá a reunirse en mes y medio, pese a que el PSOE asegura que el Gobierno regional se ha quedado «solo»

ISABEL JIMENO
VALLADOLID Actualizado:

Los trabajos avanzan y se consideran «muy útiles», pero tras nueve meses, las dificultades que se intuían en un principio en un tema tan arduo como la ordenación del territorio se confirman. Junta de Castilla y León, grupos políticos y colectivos sentados a la Mesa en la que se aborda este asunto coincidieron ayer en reconocer que será «difícil» el consenso político, aunque apostaron por seguir adelante y el Gobierno regional mantiene su intención de llevar el anteproyecto de ley a las Cortes en el último trimestre de año. De hecho, pese a las discrepancias evidenciadas en las cerca de dos horas y media de reunión de ayer, todos mostraron su voluntad de volver a sentarse dentro de mes y medio.

Será después de que se recojan las aportaciones, críticas y sugerencias realizadas por los alcaldes de la Comunidad, a los que el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, enviará esta semana una carta, junto con el documento en el que se detallan las competencias que deberán ejercer los municipios en función de su población, las diputaciones y los distritos rurales que pretenden formarse a través de la unión voluntaria de ayuntamientos. «Conseguir el cien por cien es complicado, pero ya lo sabíamos», admitió el también portavoz de la Junta, quien destacó la importancia de seguir y sacar adelante este proyecto en el que está dibujando «el mapa de la Castilla y León del siglo XXI» y la relevancia de hacerlo con el mayor apoyo en un «asunto de Comunidad» que «no puede estar al albur» de las elecciones.

Los 2.248 municipios tendrán un mes para pronunciarse sobre el documento, en el que se detalla de manera pormenorizada a quién va cada responsabilidad, siempre bajo el principio de una competencia una administración e impidiendo que los entes locales ejerzan funciones reservadas a otros.

«Vamos a buscar el consenso, pero lo que no podemos es sacralizarlo», advirtió De Santiago-Juárez, quien reconoció abiertamente que el entendimiento «político puro es complicado», ya que se parte de puntos «muy distantes». Así ocurre, por ejemplo, en el capítulo de las diputaciones, a las que el modelo refuerza con nuevas y remodeladas funciones, mientras que IU, lo mismo que UGT, aboga abiertamente por su supresión y el PSOE también se replantea su futuro. De hecho, ésta fue una de las «dudas» que centraron ayer el debate.

Esperar a que el Gobierno central cierre la reforma iniciada de la Ley de Bases de Régimen Local fue otra de las «pegas» destacadas, según apuntó después el consejero de la Presidencia, quien desechó el «temor» de quienes piensan que ambos modelos son incompatibles. Es más, aseguró que «encajan perfectamente», están «en sintonía» e incluso el plan estatal «refuerza» el planteamiento de Castilla y León, pues «invita» a los ayuntamientos a que se asocien. En este punto, criticó que el PSOE pida en este foro «esperar» a la normativa nacional y a la vez en las Cortes reclame «agilizar» el proceso. «Es muy complicado arre y so al mismo tiempo», cuestionó.

Desde las filas socialistas, la viceportavoz en las Cortes, Ana Redondo, quien mostró la voluntad de su partido de seguir en la Mesa, advirtió de que la Junta está «sola» en su propuesta de modelo -sí respaldado por el PP-, del que dijo que «está muy verde» y criticó que no se haya hablado de financiación.

Desde los sindicatos advirtieron de que el papel de consenso deben dirigirlo los partidos. Óscar Lobo, de UGT, criticó que la Junta no haya movido «ni una coma» del documento inicial y advirtió de que el acuerdo está lejos salvo «si se confunde» con la «adhesión incondicional». Vicente Andrés (CC.OO.) también incidió en la importancia de «proteger» la prestación de servicios. Un «gran consenso político» en esta materia es lo que reclamaron las organizaciones profesionales agrarias, sentadas también en la Mesa de Ordenación, donde reivindicaron el valor de los pueblos y sus gentes.

Sin miedos

Menos dificultades para aceptar el modelo ve la Junta en los municipios. Según De Santiago-Juárez, una vez que se explica que «no desaparecen» y que tendrán funciones y servicios, «ese miedo ya no lo he visto en los alcaldes». En su opinión, cuando «se clarifique el asunto», se va a «allanar mucho más el terreno», ya que «creemos y defendemos el municipalismo y por eso ponemos este modelo» en el que se aboga por la unión voluntaria.