Ángel García en la sede de Cruz Roja Salamanca - D. ARRANZ

«Hay que intentar que la comunidad internacional no se olvide de Haití»

El director del Plan de Salud de Cruz Roja Salamanca viajó en diciembre a la isla para participar en el operativo puesto en marcha contra el cólera

H. DÍAZ
VALLADOLID Actualizado:

Ha pasado un año desde que la imagen del pequeño Redjieson abrazado por uno de los bomberos de Castilla y León tras ser rescatado daba la vuelta a todo el mundo . Desde entonces, a lo largo de 2010, instituciones públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales de la Comunidad y particulares se han esforzado en recaudar fondos para Haití, una isla donde la tragedia está aún omnipresente 365 días después del devastador terremoto. A principios de diciembre se desplazó hasta allí el director del Plan de Salud y Socorros de Cruz Roja en Salamanca, Ángel García Hernández, que ha permanecido en la isla caribeña durante tres semanas para apoyar el operativo puesto en marcha por la organización para controlar el brote de cólera.

«Estuve trabajando en un grupo compuesto por cinco personas, un coordinador, una delegada en Salud, un delegado en temas de agua y saneamiento y yo, que participaba en las distribuciones selectivas de equipos higiénicos en distintos puntos del país», explica García Hernández. Su misión en Haití ha sido la de crear y formar un grupo de voluntarios de la Cruz Roja Haitiana para participar en el reparto de agua pastillas potabilizadoras y otros medicamentos contra el cólera.

Inestabilidad

Aunque actualmente el problema sanitario, de higiene y salud es uno de los principales que tiene el devastado país, para este trabajador de Cruz Roja «la mayor dificultad» a la que se enfrenta la isla caribeña «es la inestabilidad que vive a todos los niveles, «esa falta de coordinación y de saber hacia donde van. Haití lleva tres meses sumergida en un proceso electoral que debía haber sido rápido y que aún no se sabe por dónde va a salir». Una de las consecuencias palpables de esa falta de coordinación se observa en el hecho de que, pese a que son más de 10.000 ONG las que trabajan en la zona, «los resultados no son tan tangibles como nosotros quisiéramos». Otra consecuencia tiene que ver con la ayuda bilateral, ya que la inestabilidad política ha impedido que haya llegado al país todas las ayudas comprometidas por otros gobiernos.

Cruz Roja Española está gestionando actualmente 21 campos de desplazados en Puerto Príncipe donde viven alrededor de unas 90.000 personas. «Gestionamos colegios y otros centros educativos, asociaciones y parroquias y trabajamos con ellos en función de sus necesidades», explica García Hernández.

Cuatro palos y un toldo

La situación no ha cambiado mucho un año después de la catástrofe. A pesar de los esfuerzos de las instituciones humanitarias, un millón de personas afectadas por el terremoto continúan viviendo en campamentos bajo cuatro palos y un toldo. El principal desafío al que se enfrenta la reconstrucción de este país —otro de los pilares en el que trabaja Cruz Roja, además del sanitario— es la legislación sobre la propiedad de la tierra, la mayoría en manos del Gobierno, lo que dificulta la construcción de viviendas para las víctimas. Como consecuencia, «están viviendo en chabolas. Sus condiciones de vida son muy duras y complicadas».

Y una vez más, como ocurre en todas las catástrofes, mujeres, niños, mayores y personas con algún discapacidad son los principales damnificados. No obstante, el director del Plan de Salud y Socorros considera que para analizar la verdadera situación del país, «hay que reflexionar un poco desde donde se partía», ya que antes de que sufriera el terrible seismo, Haití ya era el país más pobre de América, con unos índices de desarrollo muy similares a algunos países africanos y con «debilidades» a todos los niveles: salud, higiene, gobierno... «Si a esa situación ya de por si problemática se suma un devastador terremoto, una tormenta tropical y una epidemia de cólera nos encontramos con la situación que ahora tenemos: verdaderamente preocupante».

Pero a pesar de que sus palabras suenan pesimistas, sigue confiando en que la población haitiana va a salir adelante: «Es gente muy emprendedora, que le gusta mucho trabajar», subraya cuando se le pregunta qué diferencia existe entre este país y otros del Tercer Mundo —desde que en 1994 comenzara a trabajar en Cruz Roja de Salamanca Ángel García ha participado en proyectos de desarrollo en Honduras, Colombia y Timor Oriental—. No obstante, es realista y sabe que «un país que lleva 30 años de pobreza histórica» no va a solucionar sus problemas en un año. «Con Haití no estamos hablando ni de meses ni de años, sino de décadas de trabajo». Algo para lo que cree imprescindible «que la comunidad internacional no se olvide del país».