Garoña «resistiría» un terremoto tres veces superior al mayor posible en la zona

Los expertos ven «improbable» un seísmo por encima de los cuatro grados en el entorno de la central

VALLADOLID/BURGOS Actualizado: Guardar
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La central nuclear de Garoña es el objetivo de muchas miradas después del terremo de Japón y de los efectos en varias plantas niponas que han llevado al país a una situación de «psicosis» y riesgo nuclear. Pese a las voces de alarma de distintos sectores, los expertos quisieron poner ayer una dosis de tranquilidad respecto a la situación de la burgalesa. El más claro en hablar fue el geólogo Jesús María Preciado, autor de varios estudios y guías geológicas sobre la provincia de Burgos, quien consideró «improbable» un seísmo de más de 4 grados en el entorno de la central. Aunque recordó que la planta está muy próxima a una fractura lineal situada entre los Montes Obarenes y la Sierra de Miranda, Preciado explicó que en estas zonas «se incrementa algo el riesgo de seísmos, pero de muy baja intensidad». El geólogo afirmó que el «mapa nacional de sismorresistencia» de España considera que los lugares de la provincia más propensos a sufrir un terremoto son la Sierra de la Demanda, donde el año pasado se localizó uno de 2,8 grados, y los Montes Obarenes, aunque la magnitud de esos seísmos se estima entre 1 y 4 grados. En su opinión, para que se incrementara el riesgo de terremotos intensos en el entorno de Garoña se tendrían que producir cambios en las placas continentales que pueden tardar «miles y hasta millones de años».

En esta misma línea, el responsable de las relaciones externas de Nuclenor, empresa propietaria de Garoña, Antonio Cornadó, aseguraba también ayer que Garoña «está preparada para resistir» con seguridad un terremoto tres veces más potente que el de mayor intensidad que los expertos creen posible en la zona. En declaraciones a Efe, Cornadó admitió que la central tiene algunos aspectos comunes en cuanto a diseño, antigüedad, potencia y sistema tecnológico con la planta de Fukushima (Japón), afectada por el terremoto. Sin embargo, explicó que cada central adecúa sus condiciones de seguridad a la zona en la que se encuentra y estas condiciones se revisan teniendo en cuenta los posibles riesgos naturales que se puedan producir. En este sentido, insistió en que Garoña está preparada para resistir movimientos sísmicos mucho más fuertes que los que los expertos determinan que se pueden registrar en la zona donde está instalada, en el norte de la provincia de Burgos, aunque también para fenómenos por viento, lluvia, inundaciones, avenidas o incendios.

Ya desde un cariz más político, la vicepresidenta de la Junta, María Jesús Ruiz, pidió ayer en La Robla un debate «serio» sobre las centrales nucleares, pero «sin precipitaciones». Ruiz dijo que antes que nada, lo que nos debe preocupar es la situación de Japón y, a partir de ahí, hacer un «debate meditado» sobre este asunto. Para la también consejera de Medio Ambiente, se debe hacer primero un «análisis serio y detallado» sobre si se debe de renunciar a la nuclear . En segundo lugar, según la consejera, hay que evaluar las «inversiones y previsiones». Mientras, desde el Gobierno central, su vicepresidente tercero, Manuel Chaves, insistió en Segovia que la postura del Ejecutivo «es la del cierre» de la central el año 2013,

Mas solidaria con las centrales fue la posición del director general de Industria, Jesús Candil, quien defendió que las plantas nucleares son «seguras», por lo que instó a la tranquilidad ante los acontecimientos que se suceden en Japón y que, a su juicio, en España son «improbables». Candil, que conoció los proyectos de polígono industrial en Arenas de San Pedro y Candeleda, señaló que «la ciudadanía puede estar tranquila». En el caso de Japón, lo que ha producido la alerta nuclear ha sido un «elemento exógeno» que en España es «absolutamente improbable», al juntarse un terremoto con un tsunami.

«Un tsunami» económico

Por último, la Confederación Empresarial de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) defendió ayer la necesidad de seguir utilizando la energía nuclear, al menos hasta que cambie la mala situación económica. Su vicepresidente y presidente de la Comisión de Energía de la CEOE, Antonio Garamendi, aseguró que ahora mismo la eliminación del suministro nuclear provocaría «precios imposibles y la deslocalización de las empresas» por lo que pidió «prudencia» a la hora de analizar lo que está sucediendo en Japón, ya que «hablar de forma ligera» sobre si debe haber o no este tipo de energía podía provocar «un tsunami en España».

Sobre la situación que se está viviendo en el país nipón, tanto Garamendi como el presidente de Cepyme, Jesús Terciado, insistieron en la reunión celebrada ayer en Valladolid que «la peligrosidad sísmica de Japón no es la misma que la de Castilla y León o España». Terciado sí que reconoció que esta situación puede hacer que «las pocas posibilidades que tenía Garoña, se difuminen».