Exquisita musicalidad

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Sale sin prisas al escenario, se acomoda en la banqueta y, antes de posar sus manos sobre el teclado dedica unos segundos a dialogar en silencio con su instrumento, con esa partitura que todavía no suena, como haciendo una bendición. Después ya todo y ya sólo música.

Este nuevo concierto en el Centro Cultural Miguel Delibes de Iván Martín se ha articulado en torno a dos estéticas: la clasicista de Antonio Soler y Muzio Clementi y la romántica de Franz Liszt y Frédéric Chopin. Dos estilos bien diferenciados con cuatro protagonistas también claramente diferenciados, como puso de manifiesto la interpretación de Martín.

La velada se abrió con seis sonatas del Padre Soler. La exposición fulgurante del pianista canario y el tratamiento de estas sonatas como un «perpetuum mobile», de articulación límpida y homogénea, aunque salpicada de variaciones rítmicas.

La «Sonata en Si bemol mayor» de Clementi incide en el virtuosismo de Soler, aunque multiplicándolo. La lectura de Iván Martín explota con fruición este despliegue de técnica, sacando punta también al guiño en clave de parodia del músico italiano sobre la conocida cita de Mozart en el «Allegro con brío» inicial.

Liszt llegó con una fugaz tormenta primaveral, «Nuages gris», seguida de las «Harmonies poétiques et eligieuses», de carácter grave y luctuoso, acentuado por una pulsación violenta e impetuosa, repleta de síncopas y stacatti.

La sonoridad aterciopelada del «Andante spianato y Gran polonesa brillante» de Chopin introdujeron al espectador en la particular atmósfera compositiva del músico polaco, cuya tersura e intensidad ocultan a menudo su fuerte impronta virtuosística, como se pudo constatar en los «Seis estudios op. 10» que cerraron la velada. Mucha sabiduría encierran estos estudios: velocísimas figuraciones y escalas, saltos, pasajes en los que la mano izquierda desarrolla prioritariamente la melodía, cambios dinámicos... estos estudios chopinianos son un campo extraordinario de experimentación, abordados por Iván Martín deliciosamente, con un fraseo dúctil, delicado, de exquisita sensibilidad.