«La entrega es algo maravilloso»
Abraham y Gabriel conversan animadamente cerca del Seminario Menor San Atilano, en Zamora - M. ÁLVAREZ

«La entrega es algo maravilloso»

Tal es el convencimiento de Abraham y Gabriel, de 14 y 15 años, de su vocación, que han creado un blog para animar a más jóvenes

VIKY ESTEBAN
ZAMORA Actualizado:

El Seminario Menor San Atilano de Zamora es la esperanza de la Diócesis, en la que no se ha ordenado ningún cura desde 2009. La Iglesia en esta provincia también vive un periodo crítico en lo que a vocaciones sacerdotales se refiere, sin embargo, aires nuevos han entrado en este centro educativo privado y gratuito en el que estudian chavales de entre 12 y 17 años: actualmente hay cuatro o cinco pupilos del Seminario Menor que se plantean elegir el sacerdocio cuando se hagan «mayores».

Abraham Barrietos tiene 14 años y estudia 2º de ESO en San Atilano. Este chico, algo tímido pero muy amable, llegó al centro después de haber participado en varias de sus actividades. La historia comenzó cuando decidió acudir a las Convivencias Samuel que organiza el Seminario, unos encuentros de fin de semana en los que pueden participar adolescentes de cualquier colegio o instituto de la provincia y que pretenden que los chicos hagan amistades y, tal vez, que alguno de ellos descubra su vocación. «Hice amigos y me gustaba mucho ir porque te lo pasas muy bien». Su buena experiencia en las convivencias hizo a Abraham plantearse sus estudios en San Atilano, un deseo que comunicó a su familia. «Antes estudiaba en un colegio en Benavente, pero ya llevo tres años aquí interno y me gusta mucho más», apostilla. Fue el año pasado cuando este benaventano comenzó a plantearse el hecho de ordenarse sacerdote. A pesar de la inexperiencia de sus 14 años, Abraham sostiene que «la entrega hacia los demás» puede ser «algo maravilloso». ¿Y qué le hizo reflexionar en serio sobre su vocación?: «La paciencia con que los curas y la Iglesia aguantan todos los ataques que reciben», dice el chico.

Abraham insiste en que su percepción de los presbíteros es muy positiva y eso «también hay que contarlo», porque «ellos siempre están disponibles. Siempre que les necesitas están ahí». También lo cree su compañero Gabriel Ramos. Algo mayor que Abraham (15 años y cursa 3º de ESO), ingresó en San Atilano a la vez que él, pero sus pasos previos fueron diferentes.

Llegó al Seminario porque así lo decidió su familia y con el claro objetivo de mejorar sus notas, un fin ahora «cumplido al cien por cien». Pronto Gabriel encontró su sitio en el centro y aunque los dos primeros años pensaba en el sacerdocio como otra posibilidad entre las múltiples que pasaban por su cabeza, este curso Gabriel ha madurado la idea. Quiere ser cura: «Está casi casi decidido, me lo estoy pensando muy seriamente», puntualiza.

Don Gabriel, su mentor

La vitalidad, la alegría y «el buen rollo» que observa entre los sacerdotes jóvenes que periódicamente se reúnen en la Casa de la Iglesia ha contagiado a Gabriel. «Ellos son felices con esa vida» , señala.Pero el orgulloso estudiante apunta también al obispo de Zamora como mentor. «Cuando iba con mi madre y mi abuela a las celebraciones, don Gregorio siempre me animaba. Pensé que esas palabras se las diría a todos», dice, pero pronto se dio cuenta que el obispo había visto «algo en mí diferente». Cuando este adolescente lo percibió, encontró otra razón más para convertirse en sacerdote.

Tal es la ilusión que tiene Gabriel que incluso es el director de un proyecto que acaba de surgir en internet: Vocacionesfuturas.blogspot.com, un blog que pretende «promover las vocaciones entre los chicos como nosotros».