Christina Rosenvinge presenta en sociedad a «La joven Dolores»

Defiende en formato de trío sus nuevas composiciones en Porta Caeli de Valladolid

VALLADOLID Actualizado:

Cristina Rosenvinge se topó con el éxito con relativa facilidad, aunque no fue un producto de estallido inmediato. Tras varios años pateándose locales de ensayos y algunos tugurios, incluso grabando sus primeras canciones como Con ella y los Neumáticos, la popularidad, incluía en Iberoamérica, llegó con Alex y Christina, alcanzando una gran popularidad con su canción «¡Chas! y aparezco a tu lado», toda una declaración de intenciones en el modelo discográfico de finales de los ochenta, cuando la ya madura Movida madrileña dejaba atrás su vocación minoritaria para arrascar algo de los últimos momentos dulces de la música atrapada en formato físico.

Pero aquel estrellazgo momentáneo se quebró en parte por voluntad propia, aunque con su nuevo grupo Christina y Los Subterráneos siguió con ese hilo de dulce pop pero con una letras mas introspectivas. El título del disco, «Qué me parta un rayo», parece venía a ser una nueva tarjeta de presentación.

Pero el verdadero salto lo daría cuando emprendió su auténtica carrera en solitario. Fue cuando entró en contacto con Lee Ranaldo, integrante de Sonic Youth, grupo que va base de ruido —aparente— agitó los conceptos de rock y canción melódica. «Cerrado» abría paradójicamente esa etapa, que le alejó del favor del simple oyente de canciones, pero le ganó la consideración del seguidor de los autores que no transitan la avenida principal.

Etapa norteamericana

Fueron años en la que colaboración con algunos de los integrantes del grupo neoyorquino, como Steve Shelley, le llevó a residir en Nueva York y componer en inglés. De aquella etapa mantiene estrechos vínculos con los músicos de la escena independiente estadounidense. Ya de regreso a España presenta a finales de los noventa «Verano fatal», en colaboración con el cantautor independiente Nacho Vegas. Poco a poco sus canciones van cogiendo luz, aunque sin desprenderse del peso introspectivo que caracteriza su apuesta por un pop más allá del ritmo saltarín de sus principios.

Con esas coordenadas se presenta mañana en la sala Porta Caeli de Valladolid, a partir de las 21.30 horas, en formato de trío semiacústico. Se trata de defender en primer lugar su nuevo disco, «La joven Dolores», cuyas canciones, que como ha señalado la propia Rosenvinge, «se sujetan muy bien con muy poco».