El «castillo» de López se desmorona
López presentó a los primeros de las listas autonómicas por las nueve provincias junto al Acueducto - A. TANARRO

El «castillo» de López se desmorona

El fracaso del equipo del líder socialista y de los secretarios provinciales están detrás del desplome del PSOE en Castilla y León

ISABEL JIMENO
VALLADOLID Actualizado:

Es la cara más visible, el comandante de una nave que tras pasar por el complicado arrecife del 22-M ha quedado tocado y casi hundido en un océano plagado por la peligrosa desconfianza ciudadana y mordido por las fauces de la pérdida de votos. Pero Óscar López es sólo la punta del iceberg, la bandera que luce en lo más alto del buque socialista en Castilla y León, en el que los «grumetes» que acompañan al capitán tampoco han contribuido a mantener a flote la apuesta en la que el secretario regional del PSOE se embarcó en 2008, cuando en septiembre fue elegido para tomar el timón de la nave a la deriva que suponía un partido relegado elección tras elección al banquillo de la oposición en la Comunidad desde hace más de veinte años.

Como máximo exponente de los socialistas castellano y leoneses y candidato a la Presidencia de la Junta, Óscar López ha dejado escrito en el cuaderno de bitácora del PSCL uno de los capítulos más negros. Sólo las elecciones de 1995 —27 parlamentarios, aunque con el 29,88 y algo más de 458.000 sufragios— anotan números similares a los del último naufragio: 29,61 por ciento de los votos frente al 51,59 «pescado» por el PP y 27 procuradores ante la aplastante mayoría popular de 53 escaños, además de la pérdida de 150.000 votos.

Pero detrás del derrumbe del proyecto «Puro Cambio» liderado por López no sólo está el frustrado aspirante. Las «barcas» tripuladas por los dirigentes provinciales tampoco han contribuido a lanzar los «chalecos salvavidas» para mantener a flote al buque insignia, como tampoco lo ha hecho la renovada apuesta para la Cámara autonómica —con cambios en más del 70 por ciento de las caras en los puestos de salida—.

Los pilares en los que cimentó apuesta para acceder al Colegio de la Asunción —presentada a los pies del milenario Acueducto— apenas han resistido el envite de un paso por las urnas. A nivel municipal, el equipo de secretarios provinciales aupados a dirigir las respectivas formaciones o ratificados en sus puestos en el proceso abierto después de que López tomase las riendas a nivel autonómico tampoco ha cuajado y todos firman pérdida de votos en su parte. La espadaña de López ha caído con el 22-M y lo ha hecho arrastrada también por el desplome uno a uno de los naipes con los que levantó en el aire su particular castillo.

Ni siquiera en Segovia, circunscripción por la que se presentó el líder socialista, ha tenido tirón suficiente al menos para amarrar el séptimo procurador en liza, ganado tras el aumento de población. Contra pronóstico de propios y extraños, el PP se ha hecho con la preciada «pieza» en un «caladero» que por ser la tierra del aspirante socialista tiene aún más significado. El porcentaje de apoyos a las siglas socialistas ha caído casi seis puntos, dejando de paso fuera del hemiciclo que se constituya el próximo día 14 a Octavio Cantalejo, situado en el tercer puesto de la lista, confiados en obtener un tercer procurador. En el plano municipal, el PSOE también se ha estrellado en Segovia, donde el único consuelo es llegar a cerrar un acuerdo con el único concejal de IU para que Pedro Arahuetes siga sentado en la Alcaldía de la capital tras el empate a doce actas con el PP, que fue la lista más votada. En el resto de la provincia, conserva «torres» emblemáticas como El Real Sitio de San Ildefonso, pero pierde otras como El Espinar y Cuéllar continúa siendo irrecuperable. Las apuestas del secretario provincial, Juan Luis Gordo, a los mandos del partido con el apoyo de López, se han traducido en 25 ediles menos y pérdida de casi tres mil votos. La Diputación, inalcanzable.

En Ávila, la elegida dirigente provincial en diciembre de 2008 con López presente, Mercedes Martín, ha cosechado como cabeza de lista a las Cortes un nuevo varapalo y el respaldo más bajo a las candidaturas socialistas de la Comunidad, sólo el 23,65 por ciento de los votos, nueve puntos menos que en 2007, y a casi 26 de distancia de los populares. Capítulo aparte escribe el derrumbe en la capital amurallada, donde los debutantes de UPyD han logrado igualar a cuatro concejales a la lista del PSOE, encabezada por el independiente Juan Antonio Chamorro. En el conjunto de la provincia, aunque sólo pierde siete concejales —tres en la ciudad— la distancia con el PP sigue siendo abismal.

Desplome de Fernández

Otros nueve puntos, aunque logra mantener sus cuatro escaños, se deja la renovada lista de Burgos, en la que no repetía ningún procurador. En la capital, varapalo para la candidatura de Luis Escribano. Y en la provincia, el partido que dirige José María Jiménez apenas pierde presencia, aunque deja en manos populares la mayoría de los nuevos concejales derivados de la reforma de la ley electoral.

Tampoco ha resistido uno de los muros maestros del proyecto: León. El partido que desde finales de 2008 dirige Francisco Fernández ha caído a plomo. A los 70 concejales y más de 24.000 votos perdidos en el conjunto de la provincia en las elecciones locales hay que unir el sonoro batacazo del PSOE en el Ayuntamiento de la capital, de donde el propio Fernández ha sido desalojado de la Alcaldía tras el vuelco del PP, que ha conseguido la mayoría absoluta y deja a los socialistas sin posibilidad de reeditar el pacto con UPL. Tres ediles menos en la ciudad de Zapatero y un procurador perdido cierran el negro balance en una tierra con especial significado al ser la del líder de los socialistas.

Palencia, la otra viga maestra que sustentaba el «castillo» del PSOE en Castilla y León, también ha caído. A la pérdida de apoyos a nivel autonómico y local del partido que encabeza Julio Villarrubia —otro de los secretarios provinciales que accedió al mando con la llegada de López—, se une el estruendo del adiós a doce años de mandato socialista en la capital. El bastión de Heliodoro Gallego, acompañado en la lista por Julio López, secretario de Economía de los socialistas, íntimo colaborador de López y cabeza de cartel para las Cortes, desaparece víctima del auge de la candidatura del popular Alfonso Polanco.

Fernando Pablos se estrena como dirigente provincial del partido y número uno en la candidatura autonómica con una fuga de nueve puntos en el porcentaje de apoyos que a punto ha estado de costarle un procurador. Su apuesta por el independiente Enrique Cabero como aspirante a la Alcaldía de la ciudad del Tormes sella una contundente derrota ante el fulgurante ascenso del popular Alfonso Fernández Mañueco, que bate récord de concejales.

Apuestas personales

El PSOE vallisoletano de Mario Bedera ha sucumbido a su primera prueba de fuego en las urnas: más de 30.000 votos perdidos en la provincia, tres escaños menos en la Diputación, cuatro ediles menos en el Ayuntamiento de la capital para la candidatura de Óscar Puente, con la que López se ha volcado especialmente, y dos procuradores perdidos en las Cortes con la lista encabezada por la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Ana Redondo, a quien el líder socialista aupó al primer puesto del banquillo de la oposición cuando cogió los mandos del partido.

Y la apuesta de López en Zamora situando a Ana Sánchez, coordinadora de campaña, como número uno a las Cortes en detrimento del secretario provincial, Carlos Hernández, se ha traducido en otra derrota. Sánchez, apuesta del líder socialista que no logró hacerse con las riendas del partido en el Congreso Provincial en 2008, entrega a su «jefe» un procurador menos que en la pasada campaña. Como en el resto de provincias, a nivel municipal el PSOE también cae y lo hace de forma significativa en la capital, donde pierde dos ediles y se queda con sies de 25.

Sólo Soria, donde los socialistas de Carlos Martínez ganan apoyos en la capital y conservan con holgura la Alcaldía, se mantiene en pie.