Banqueros en el punto de mira

Junta y Gobierno señalan a directivos y presidentes tanto por esconder sus sueldos como por su cuantía

VALLADOLID Actualizado:

Si los sueldos, prejubilaciones, planes de pensiones, múltiples dietas y demás retribuciones de los responsables de las entidades financieras siempre han sido un motivo de «mosqueo» entre la ciudadanía, ahora estas cantidades —y la falta de información sobre ellas— son más cuestionados que nunca tanto por el Ejecutivo central como por la Junta. Primero fue el consejero de la Presidencia, José Antonio De Santiago-Juárez, el que el jueves criticaba la nula «transparencia» tanto del presidente como del director general de Caja España-Duero, Evaristo Del Canto y José Sánchez De la Vega respectivamente, por acogerse a la protección de datos para no desvelar sus ganancias, como les había exigido el Banco de España. El también portavoz hacía extensible su malestar a los otros directivos y consejeros de entidades radicadas en Castilla y León que también se habían negado a dar a conocer sus emolumentos. Horas mas tarde, era su «homóloga» en el Ejecutivo central, Soraya Saénz de Santamaría, la que traducía las suspicacias con una petición formal al Banco de España para que le respondiera sobre si había autorizado algunos de los elevados salarios conocidos.

Pese a que una y otra queja no hacen sino poner aún más en duda la ética de las políticas retributivas de unas entidades «rescatadas» con dinero público, los directivos y presidentes pueden respirar porque cualquier cambio que se haga no disminuirá las partidas que ya tienen depositadas, en principio, en su propia entidad. Esa es la tranquilidad que, por ejemplo, deben sentir dos ex directores generales de Caja Segovia. Tanto Manuel Escribano como Miguel Ángel Sánchez Plaza ya se han prejubilado. Si el primero lo ha «conseguido» con una indemnización de varios cientos de miles de euros del segundo nada se sabe. Y es así porque uno y otro se han negado a hacer oficiales sus cifras. Lo mismo ha ocurrido con su «colega» de Caja de Ávila, José Manuel Espinosa, que sigue en el cargo. Los tres se unen en la lista del «mutismo» a los citados Del Canto y De la Vega. Más claridad ha habido en Caja de Burgos, donde sus responsables actuales y pasados sí han rendido cuentas. Entre ellos, tanto el nuevo como el anterior presidente. Si José María Leal ha recibido algo más de 45.000 euros como representante de de Banca Cívica y otros 47.000 de su puesto en Burgos, José María Arribas obtuvo 10.560 antes de abandonar la entidad. También el actual director general, Rafael Barbero, declaró un sueldo de 207.300 euros, inferior a los 230.000 que percibía su antecesor, Leoncio García, quien cobró en su adiós la estimable cifra de 1,4 millones. Mientras, José Luis Hernández, director de Integración y Desarrollo ganó 352.000 euros por diferentes conceptos. El otro directivo burgalés en el Consejo de Dirección, Roberto Rey, prefirió no revelar su salario.

Al resto de presidentes tampoco les va mal. El de Caja de Ávila, además de su sueldo como presidente de la Diputación, obtuvo unos ingresos por su presencia en la entidad y en Bankia de 224.000 euros, mientras que su «amigo» de Segovia, Atilano Soto, se quedó en 130.000.

Los políticos también callan

Además de los principales rectores de las entidades, aún castellano y leonesas, los otros ocho miembros de la alta dirección de España-Duero también rechazaron dar publicidad a su salario. Junto a ellos, varios integrantes del Consejo de Administración tampoco quisieron hablar de sus dietas. Entre los 19 —de 34— que han guardado silencio aparecen representantes de partidos políticos como Luis Enrique Clemente, Ángeles Armisén, Francisco Javier García Prieto y Encarnación Redondo, además de históricos de la entidad como Santos Llamas o Julio Fermoso. así como el ex alcalde de León, el socialista Francisco Fernández, pese a haber cobrado ya 554.000 euros como pago a su labor en la entidad.