REUTERS
Motor

Las ventas de coches diésel caen un 21% en los nueve primeros meses del año

Hasta septiembre, la adquisición de coches de gasolina creció más de un 40 por ciento

ValladolidActualizado:

La carrera de fondo en la que llevan inmersos los vehículos diésel y gasolina durante toda su existencia parece haber dado un nuevo vuelco en este último año. Si hasta no mucho tiempo el gasóleo parecía haber tomado ventaja, en los nueve primeros meses del año las ventas de coches con este tipo de carburante han caído en Castilla y León un 21,7 por ciento, mientras que los de gasolina se incrementaron en más del 40 %, según los datos lanzados por la Federación de Asociaciones de Concesionarios de Automoción (Faconauto).

Con los vehículos con motores de gasolina a la cabeza en la Comunidad, desde Faconauto explican que el descenso de los coches diésel en Castilla y León se debe «principalmente» a las medidas que se quieren llevar a cabo desde el Gobierno central. Y es que el famoso «impuestazo» al diésel, incluido en el borrador de los Presupuestos Generales del Estado para 2019, ha estado rodeado de polémica desde su anuncio por parte del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez que, además, ha visto cómo sus propias ministras le contradecían generando así aún más incertidumbre. «Lo que conllevan las iniciativas que quiere implantar el Gobierno acelera la bajada de ventas», explican desde Faconauto, que también lamenta las diferentes versiones que se han dado sobre el nuevo tributo.

No son las únicas trabas que se le ha puesto al gasóleo. «Esto viene de lejos», admiten desde la asociación, que explican que lo que prendió la mecha fue la problemática que hubo en la compañía alemana Volkswagen, cuando se descubrió la manipulación de las emisiones de sus vehículos con este tipo de combustible.

Asimismo, la patronal argumenta que Europa también ha tenido que ver en esta bajada de vehículos diésel por las «imposiciones» lanzadas desde Bruselas para reducir este carburante. «Al final se ha creado un ambiente alrededor del diésel que es totalmente negativo, que es lo que percibe el cliente, de una manera injusta», advierten desde la asociación, a lo que también agregan que este tipo de combustible «todavía tiene que desempeñar una función» en la movilidad de la población. «Al final estamos hablando de que los nuevos motores diésel como los gasolina actuales contaminan exactamente lo mismo, si hablamos de partículas», apuntan desde Faconauto, a lo que agregan que en cuanto a CO2 se refiere, los diésel emiten «un 15 o 20 por ciento menos», con lo que la opinión que lanzan desde la organización es que se está acabando con este combustible «a base de titulares» como el de la ministra Teresa Ribera y su «guerra al diésel» cuando dijo que el gasóleo «tiene los días contados». Afirman desde Faconauto que a veces se transmite una información «que es falsa», sobre todo en lo relativo a la emisiones, porque un vehículo diésel emite «igual o menos que un coche de gasolina». Y en cuanto a la eficiencia «todo el mundo sabe» que un automóvil de gasóleo gasta un 25 por ciento menos que con el de gasolina.

La Junta de Castilla y León tampoco quiso evitar el debate respecto a la «guerra» de Ribera con este combustible. La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, valoró las acciones del Gobierno como «otro desatino» con el anuncio de un nuevo impuesto a este carburante. Para la consejera, se «equivocan» al poner un gravamen a una tecnología «en lugar de a las emisiones al medio ambiente». Asimismo, Del Olmo cree que este tipo de anuncios lo que provoca es «mucha incertidumbre» al ciudadano y a las empresas del sector y «afectan a las ventas de los vehículos diésel», tal y como reflejan los datos hasta septiembre de 2018.

Con incertidumbre

El impuesto al diésel, ya reflejado dentro de los Presupuestos Generales del Estado para 2019, estuvo lleno de incertidumbres y contradicciones cuando apareció por primera vez en boca de los dirigentes de Ejecutivo Central. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mantuvo desde el pasado septiembre que la tasa del combustible entraría dentro de los PGE, afirmando que todo lo que tenga que ver «con transición energética y sostenibilidad como la movilidad privada, altamente contaminante, tendrá su traducción en una subida de este impuesto». Pocas horas después, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, señalaba que se había «hablado mucho» de la tasa, pero que el Gobierno «ni siquiera lo ha anunciado», considerando que se había hecho «un globo sonda» con el tema. Finalmente, la subida parece que se va a hacer realidad -si hay presupuestos- con fines «disuasorios y no recaudatorios» y para mantener un «planeta verde», según el Gobierno. Sin embargo, los conductores profesionales, como transportistas o camioneros, que necesitan su automóvil para trabajar y son los que utilizan más este tipo de combustible, quedarían exentos de este gravamen.