El ya expresidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, se quita la corbata
El ya expresidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, se quita la corbata - EFE

El último viaje de Herrera

ValladolidActualizado:

La eterna despedida de Juan Vicente Herrera como presidente de la Junta de Castilla y León ha tenido su reflejo este viernes, ya despojado de su cargo y hasta de la corbata, en las puertas de las Cortes, donde sus más estrechos colaboradores de los últimos años no han podido contener la lágrima.

El día arrancó para Herrera con la publicación en el Boletín Oficial del Estado de lo que era ya obvio, él dejaba de ejercer las funciones de presidente para cederle el testigo a Alfonso Fernández Mañueco y prosiguió con toda la parafernalia institucional, como estaba previsto.

En sus últimos meses han sido numerosas las despedidas que ha tenido que acometer Herrera, siempre desde sus reparos a la pompa, y hoy las confidencias se han multiplicado al estrechar por última vez, al menos por un tiempo, las manos de quienes han sido sus compañeros de viaje en los últimos 18 años.

El trayecto que ha completado Herrera desde el hemiciclo, donde se ha consumado la transición, y el coche del PP que le ha llevado a su nuevo destino, dejando atrás el vehículo oficial que ahora ocupará Mañueco, ha estado plagado de emoción.

No ha sido como los «paseíllos» que protagonizaba cuando acababa su labor en el Parlamento autonómico, los martes y miércoles de Pleno, pero se ha parecido en que no ha escatimado mano ni simpatía con quienes se ha cruzado, entre políticos, periodistas y policías, entre otros gremios.

Ya en el vestíbulo ha llegado el momento del adiós a sus «chicas», algunas de las personas que más le han acompañado como su jefa de Gabinete, Virginia Arnáiz, y sus responsables de prensa, Inma Encinas y Rosa Masegosa, pero también con consejeras como Pilar del Olmo, Josefa García Cirac y Alicia García, acompañadas también de Antonio María Sáez y Juan Carlos Suárez-Quiñones.

Es ahí donde han aflorado las lágrimas, contenidas por Herrera, quien antes de emprender su viaje ha tenido un gesto «torero», casi como si se cortase la coleta, pero en este caso ha optado por quitarse la corbata, una prenda que quizás simbolice lo que ahora deja atrás.

Lo que le deparará el futuro desde el punto de vista político está por ver, de hecho hoy el líder nacional de su partido, Pablo Casado, ha insistido en que será lo que quiera dentro del PP, pero quizás será Mariano Rajoy, también presente en el acto de este viernes, quien le pueda dar pistas sobre cómo se vive alejado de la política.

De hecho, ante otro de sus amigos de la política, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijoó, ya anticipó hace unos meses que su intención es «viajar» a Galicia y desconectar. Como si hubiera sido una señal, Herrera ha pasado veranos recorriendo etapas del Camino de Santiago. Ahora tendrá más tiempo para completarlo.