El triunfo de Yasmina Reza

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TEATRO

«Un dios salvaje»

De Yasmina Reza. Versión: Jordi Galcerán. Dirección: T. Townsend. Intérpretes: Aitana Sánchez-Gijón, Maribel Verdú, Pere Ponce, Antonio Molero. Teatro Calderón. Valladolid.

JULIA AMEZÚA

Después de «Arte», llega otro éxito de Yasmina Reza, con la versión en español de «Le dieu du carnage» (2007).

La dramaturga francesa está de moda, lo cual se explica por su análisis lúcido de las superficialidades e hipocresía de la burguesía media. La obra cuenta con una trama sencilla, la reunión de dos parejas para hablar, porque el hijo de una ha pegado al de la otra.

Lo hacen, cómo no, en un salón acogedor, con tarta de pera y manzana y diálogos banales, hasta que la cortesía se viene abajo por las llamadas inoportunas al móvil de Alejandro (P. Ponce), un abogado chanchullero y grosero, y por los vómitos de su mujer Ana ( M. Verdú), que ponen perdido el salón.

La otra pareja, que forman Verónica (A. Sánchez-Gijón) y Miguel (A. Molero), escritora de libros de arte y vendedor de accesorios de baño, se escandaliza, pero pronto pierden también el control. Y es que los sorbos de ron logran que todos saquen su animal interior.

Lo cierto es que Reza sabe cómo desnudar personajes, abrir sus pliegues y mostrar sus contradicciones, egoísmos y mediocridad. Y lo hace mediante diálogos breves e incisivos, con palabras sutiles, silencios cargados de matices, que requieren habilidad de los actores.

Aplausos

El montaje tiene una escenografía acertada, la de un salón burgués con sofá morado, mesa con libros, tulipanes frescos y paredes sinuosas como la vida de los personajes. Sólo que se echa en falta un ritmo de la acción más regular al principio y una interpretación más natural en la que se puedan saborear matices de palabras y silencios. El público se divirtió y aplaudió con calor.