pórtico de zamora

Una tríada dorada: Victoria, Ordóñez y Villalar

LA GRANDE CHAPELLE Albert Recasens, directorLugar: Zamora, Iglesia de San Cipriano Fecha: 17-VI

rosa sanz hermida
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La tercera cita de este pórtico zamorano ha ofrecido dos estrenos: las antífonas "Asperges me, a 4" de Rodrigo Ordóñez (c.1530-c.1591) y "Regina coeli laetare, a 4", de Andrés de Villalar (c.1530-c.1593); dos joyas de la mejor orfebrería musical hispana del siglo XVI que, aunque por su brevedad hayan sabido a poco, han sido de disfrute intenso. Ambos compositores ostentaron el magisterio de catedrales castellanas -Zamora, Burgos y Valladolid (de ésta, sólo Villalar)- tras ocupar el de sedes andaluzas (Jaen y Córdoba, respectivamente), dato interesante en cuanto les sitúa en centros de gran actividad musical de la época, en contacto con los grandes polifonistas del momento como Francisco Guerrero, Cristóbal de Morales o Tomás Luis de Victoria; de su fama y prestigio dieron noticia sus coetáneos Vicente Espinel y Cristóbal Suárez de Figueroa. Esta escueta contextualización quizá sirva para subrayar la importancia de la recuperación realizada por "La Grande Chapelle" a instancias del Festival "Pórtico de Zamora"; rescate discreto cuantitativamente hablando, pero de singular calado histórico.

El resto de la velada lo ocupó un repertorio centrado en la misa "Salve Regina" (1592) de Tomás Luis de Victoria, intercalada por diferentes motetes y antífonas marianas del compositor abulense, en su mayoría piezas a 8 voces, aunque también se han incluido otras a 6, 5 y 4 voces. Para realizar el continuo o doblar alguna cuerda, se ha contado con una pequeña plantilla instrumental compuesta de órgano positivo, tiorba y bajón, que han ido alternándose en el acompañamiento de los coros (en obras policorales), aportando variedad y contraste.

La claridad y pulcritud de la interpretación de "La Grande Chapelle" han permitido la inmersión de los oyentes en el soberbio entramado polifónico del músico abulense, planteado por Recasens en toda su monumentalidad y pureza de líneas. Una característica de esta versión ha sido el tanteo de los elementos expresivos, conseguido a través de procedimientos diversos: moviendo la masa sonora de un extremo a otro produciendo el efecto de ráfaga ("alleluia" de la antífona "Regina coeli"), ralentizando el tempo para crear una atmósfera meditativa (antífona "Ave Maria") o subrayando la sustantividad de determinadas palabras del texto ("Eia ergo", "Oh, dulcis" -antífona "Salve Regina" -).