Tres de cada cuatro comarcas perdieron población en los últimos 16 años

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Tres de cada cuatro comarcas de Castilla y León perdieron población en los últimos 16 años, principalmente las que se encuentran en las provincias de León y Zamora. En concreto, 36 de las 47 comarcas de la Comunidad redujeron su población desde 1991, mientras que sólo fueron once las que la aumentaron. Por el contrario, los habitantes se incrementaron sobre todo en las comarcas que representan las capitales de provincia y, en algunos casos, las ciudades de medio tamaño, según el estudio «Datos económicos y sociales de los Municipios de España» 2008, elaborado por Caja España. Así, la población de la Comunidad en estos dieciséis años disminuyó ligeramente, ya que pasó de 2,54 a 2,52 millones de habitantes. Esta caída se frenó a partir de 2000, año desde el cual el número de castellanos y leoneses subió de 2,47 a los 2,52 millones y que se debió en gran parte a los alfoces, zonas que crecieron como dormitorios y atrajeron a gente de municipios alejados de los grandes núcleos de población, informa Ical.

Si se observan los datos por provincias, en Ávila, desde 1991, hubo tres comarcas que perdieron población: Alberche, Arévalo-La Moraña y El Barco, principalmente las dos últimas, donde su población cayó un 14,7 por ciento (hasta los 22.591 personas) y un 26,5 por ciento (hasta los 14.413), respectivamente. Por lo que respecta a Burgos, cinco de sus siete comarcas perdieron población. Sólo se salvaron los alrededores de la capital, que creció un 9,7 por ciento y la zona de Miranda de Ebro, que lo hizo un 5,6 por ciento sus cifras y se situó en algo más de 43.000 personas. Entre las que cayeron en población, se encuentran Aranda de Duero-La Ribera, Briviesca, las Merindades, Salas de los Infantes y Lerma, Éstas últimas con dos de los casos más significativos al recortarse su población un 14,9 y un 13,7 por ciento respectivamente. León, al ser la provincia con más comarcas, fue la que obtuvo un balance más negativo, ya que las ocho existentes perdieron habitantes, excepto la capital y su alfoz, que crecieron casi un siete por ciento. En cuanto a los descensos de población más significativos se vivieron en las comarcas del norte: Villablino y Cistierna perdieron más de tres cuartas partes de su población, respectivamente, mientras que en El Bierzo descendió un 2,4 por ciento. De la sangría poblacional tampoco se libró Salamanca, en la que únicamente la capital creció un 7,05, hasta las 242.997 personas. En el resto, se mantuvo la tendencia de la región, apreciándose el mayor descenso porcentual en Vitigudino, con un 23,6 por ciento; seguida de Ciudad Rodrigo, con un 18,1 y Peñaranda de Bracamonte, con un 16,1 por ciento.

Cercanía de Madrid

Por lo que respecta a la provincia segoviana, mientras que hubo comarcas que se beneficiaron de la cercanía con Madrid, tal es el caso de la capital, que incrementó su población hasta los 107.995 habitantes, un 15,8 por ciento y de Riaza, cuya población aumentó un 7,4 por ciento, mientras que Cantalejo y Cuéllar la perdieron población en un 11,2 y 4,1 por ciento, respectivamente. Por su parte, la provincia menos habitada de Castilla y León, Soria, registró en la zona de su capital un interesante crecimiento del 8,8 por ciento, hasta los 58.844 vecinos, aunque el resto de comarcas registraron un balance negativo, entre ellas Almazán, que perdió, un 8,8 por ciento.

Por el contrario, tanto Valladolid como su alfoz siguen siendo las más pobladas, ya que la comarca central experimentó un crecimiento del 8,7 por ciento situándose en las 424.695 personas. No obstante, tampoco se libraron de esta caída de población el resto de comarcas, produciéndose la más importante en Tierra de Campos-Medina de Rioseco, con una caída del 12,6 por ciento.Zamora, por su parte, arrojó unas pérdidas bastante significativas, ya que incluso en la capital disminuyó la población -un 0,6 por ciento-. En el resto de las comarcas destacaron los descensos del 23,1 por ciento en Sayago y del 22 por ciento en Aliste.