punto de vista

TIEMPO NUEVO PARA TODOS

luis jaramillo
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HAY satisfacción en el PP de Castilla y León por los resultados de las elecciones del domingo. No es para menos. Han mejorado en el número de votos conseguidos en varias provincias; han sumado los tres escaños objetivo de Burgos, León y Salamanca, y han conseguido el pleno de los 27 senadores. El PP regional puede decir con orgullo que aportará a las dos Cámaras el mayor número de parlamentarios por territorio, lo que es el más firme exponente de que el partido ha sido capaz de mantener la movilización y la tensión electoral que le ha convertido en una maquinaria verdaderamente imparable hasta el momento. Sería absurdo negar que la crisis ha colaborado de forma muy notable a estos resultados, pero lo ha hecho más por la deserción de los votantes socialistas que por la falta de movilización de los propios. Una campaña bien planificada y la unidad de mensaje han hecho el resto.

Sin embargo, la brillantez de los resultados se ve empañada por el tiempo que viene, que acertadamente definió Juan Vicente Herrera en la noche del domingo como de «poco cielo y mucho infierno», porque al Gobierno que formará Mariano Rajoy le corresponde la dura tarea de realizar los ajustes que no pudo, no quiso o no supo realizar Zapatero y que resultan imprescindibles para salir de la situación en la que estamos. El PP de Castilla y León tendrá que respaldar la poco grata tarea y deberá acertar a explicar a los ciudadanos con claridad y transparencia las decisiones que se toman por duras que sean.

El PSCL obtuvo unos malos resultados, tal y como ha reconocido Óscar López, que, sin embargo, se equivoca al poner el mayor acento de la causa en la crisis. Es indudable que esta ha pesado de forma muy notable, pero no es menos cierto que el PSOE tiene lagunas provinciales que han dado origen a ciertos «ajustes de cuentas» que han tenido un evidente costo electoral. Zamora y León son los más firmes exponentes de la situación y en el caso leonés no debemos olvidar que es la que más peso político tiene.

El PSCL tiene ante si el gran reto de la recomposición. Está en la obligación de hacer una profunda autocrítica para afrontar el tiempo nuevo al que se aboca. López tendrá que ejercer un nuevo liderazgo que deberá someter a la aprobación del Congreso Regional en primavera, y hacerlo compatible con el papel que pueda tener en el Congreso Nacional. Personalmente le creo cuando afirma que no tiene un plan B para irse a Madrid y que su vida política inmediata está en la región. Pero tendrá que saber reordenar las naves y articular una nueva oposición política, para lo cual cuenta con la ventaja de que ya no tendrá el lastre de un Gobierno central que hará aguas. En este sentido para él y para el Psoe será un respiro.