el callejón del gato

TIEMPO MUERTO PARA EL PSCL

López debe reflexionar si se implica con la región o se deja atraer por los cantos de sirena de la política nacional

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TIEMPO de Navidad para el sosiego, la calma y repensar cómo encarar el próximo 2012, a la vuelta de la esquina. El año que ya termina ha resultado horribilis para las socialistas en general y los castellano y leoneses en particular, hasta el punto que algunos con peso específico en la región escriben y reconocen junto a la merma de votos, la pérdida de credibilidad, el distanciamiento o el aislamiento de la ciudadanía, cuando el PSCL cree que la realidad se equivoca, porque los diagnósticos y planteamientos del partido son los correctos. En el ojo del huracán de las críticas vertidas en los últimos días se encuentra Óscar López, que feliz de haberse conocido, sigue proyectando un ilusorio PSCL a diez años vista y permanece ajeno a cuanto dirigentes o bases censuran abiertamente de él.

Su bagaje en estos seis meses de jefe de la oposición resulta inquietante: buen portavoz de los datos que le preparan sus colaboradores para las intervenciones en las Cortes, pero poco contundente en su exposición por el escaso conocimiento del trasfondo de los problemas de la Comunidad; doble perdedor en las elecciones generales, por resultados y su alineamiento con Rubalcaba; y timorato en sofocar los fuegos de las agrupaciones provinciales o incapaz de acallar el ruido de sables que se escucha en otras.

Ha tenido la prudencia de no alinearse con los documentos en circulación, siguiendo la consigna de Ferraz, pero esta calculada ambigüedad no puede mantenerla mucho tiempo, más cuando dirigentes y bases se posicionan sin que parezca enterarse. El resultado de esta pasividad o falta de dedicación, porque cada vez se le siente más en los cenáculos sucesorios madrileños, es desolador: el PSCL está hecho unos zorros. Las débiles gestoras de Zamora o León no atinan con soluciones integradoras, sin que el secretario general acuda a poner remedio; Soria y Palencia, dos polvorines a punto de estallar; y en Valladolid con un aparato alineado con él, los ex dirigentes y las bases no se distancian de su líder. Le quedan, de momento, Ávila, Salamanca y Segovia, a día de hoy más calmadas, hasta que se agite el elixir de los documentos. López, entre el cava y el turrón, debe reflexionar sobre si se implica con la región o si prefiere dejarse atraer por los cantos de sirena de la política nacional, que le motivan más. Debe optar, herrar o quitar el banco, y en este caso permitir que los que han dado un paso al frente, el alcalde de Soria, Ramos o Cuadrado, junto a otros, le muevan la silla para competir. El melón está abierto.