Central térmica de Velilla del Río Carrión (Palencia)
Central térmica de Velilla del Río Carrión (Palencia) - ICAL
ECONOMÍA

Las térmicas y el carbón, cada vez más necesarios para atender la demanda eléctrica

La generación a través del mineral fue en octubre la segunda fuente de electricidad en España junto al ciclo combinado

VALLADOLIDActualizado:

La decisión de Iberdrola de cerrar la central térmica de Velilla en 2020 supondrá en la práctica prescindir de un tipo de energía que en el conjunto nacional se sitúa en los primeros puestos de generación. Además, con la llegada del frío, la producción de electricidad que se consigue gracias a la combustión del carbón en las térmicas se dispara y, así, es habitual que en invierno sea la segunda fuente de energía, sólo superada por la nuclear. Esa situación ya se está produciendo, a pesar de que aún no se hayan alcanzado los picos de demanda habituales cuando los termómetros se colocan en negativo. Sin embargo, la sequía que no parece tener fin y los embalses a unos niveles históricos están provocando que las centrales hidroeléctricas -las más importantes se encuentran en la cuenca del Duero, en las provincias de Salamanca y Zamora- estén prácticamente en parada técnica ante la falta del suficiente líquido elemento para mover las turbinas y generar electricidad. De hecho, en los que va de año su producción ha caído a la mitad.

El resultado es que en el mes de octubre, según los datos de Red Eléctrica de España, la producción nacional derivada del carbón, a través de las térmicas, se ha situado en 3.918 GW/h prácticamente la misma cifra que la obtenida con la generada en ciclo combinado (agua y gas), con 3.923, lo que coloca a ambas en una segunda posición sólo superada por la nuclear, que alcanzó los 4.218 GW/h. En el acumulado del año, el carbón pasa a una tercera posición, superado por la nuclear y la eólica, aunque el incremento de esta producción con fósiles ha sido del 31,5%.

Con una situación en la que la sequía impide trabajar a las hidráulicas y cabe pensar que con el frío del invierno se dispare la demanda, la producción de energía térmica es, cada año, un recurso rápido del que España es por el momento dependiente, a tenor de los datos. Así lo aseguró a ABC Susana Lagüela, investigadora de la Universidad de Salamanca, que trabaja en un estudio sobre producción y demanda energética. A su juicio, al margen de las directrices comunitarias que imponen restricciones a determinadas producciones, «hoy por hoy dependemos de los combustibles sólidos porque es una energía base que siempre se va a producir». Apunta que aunque la eólica ha avanzado mucho aún no es una solución, y la solar, al contrario de lo que sucede en países como Alemania, está en mantillas, por lo que las térmicas siguen siendo fundamentales para responder a la demanda de electricidad.

En términos parecidos se manifestó el director del Ente Regional de la Energía, Ricardo González Mantero, quien insistió en que son las térmicas y el ciclo combinado las que se encargan de atender la demanda necesaria cuando las renovables y la nuclear no llegan. Sin embargo, el carbón resulta más barato, frente al gas del combinado, de ahí que, como ocurrió el pasado invierno, se produjeran notables subidas en el recibo de la luz. De hecho, según González Mantero, prescindir del carbón podría suponer una subida del 15% en los precios, tanto en verano, por falta de agua y de viento, como en invierno, porque el frío dispara la demanda. De esta forma, eliminar la producción térmica, «nos podría colocar en una situación muy complicada» con consecuencias no sólo de incremento de precios, como ocurrió en enero, sino también de posibles deslocalizaciones de empresas.

El también director general de Energía y Minas confirmó que en la actualidad está disponible toda la potencia térmica instalada, lo que se traduce en que «desde hace un mes tiramos de carbón a tope». Las cuatro térmicas de la Comunidad, Compostilla, Anllares, La Robla y Velilla, están a pleno rendimiento. Eso supone, además, que la actividad de las tres minas, que aún sobreviven en León y que dan empleo 400 trabajadores, también se ha intensificado. Es más, las dos más importantes, Unimsa y Hullera Vasco Leonesa, han firmado contratos con las eléctricas hasta el 31 de diciembre de 2018, mientras que la tercera, Hijos de Baldomero García, está a punto de cerrar un acuerdo. «Son minas competitivas que producen sin ayudas un carbón de excelente calidad», insistió.