Concierto de Sting en el XII festival de Músicos en la Naturaleza en la finca de Mesegosillo en la localidad de Hoyos del Espino (Ávila)
Concierto de Sting en el XII festival de Músicos en la Naturaleza en la finca de Mesegosillo en la localidad de Hoyos del Espino (Ávila) - ICAL
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Sting hace vibrar en su regreso a Gredos

El artista británico llenó el recinto del festival de Músicos en la Naturaleza, ante las que presentó 57th & 9th

ÁvilaActualizado:

El manto de la noche todavía no cubría los prados de Gredos cuando Sting pisó el escenario, dispuesto a saciar el hambre de buena música que se apoderaba de las 14.000 personas que colmaban el mismo lugar que, once años atrás, el artista británico inició un camino que continuaría jalonado de éxitos, el que en este tiempo han pisado otros grandes nombres de la música internacional hasta hacer grande y fuerte ‘Músicos en la Naturaleza’, por el que han pasado más de 100.000 personas.

El festival volvió ayer por la tarde noche de algún modo a sus orígenes de la mano de la primera estrella mundial que aceptó el reto de actuar al abrigo de la Sierra de Gredos y, al igual que aquel 1 de julio de 2006, este sábado supo hacer disfrutar al respetable a base de su música única, el pop rock que lo distingue y que, combinada con su voz, constituye ya una marca de la casa. Así lo pudieron constatar los asistentes, muchos de los cuales volvían a reencontrarse en ese mismo lugar con el artista británico. Fidelidad a Sting, fidelidad a Gredos.

Sin más atavío que unos vaqueros y una camiseta, poco antes de las diez de la noche salía al escenario acompañado de su banda, entre los que se encontraba su hijo, Joe Sumner, que guarda cierto parecido con su padre y que se encargó de los coros.

Propuestas experimentales y sinfónicas aparte, hacía más de una década que Sting no sacaba un disco comercial al mercado, los mismos que llevaba sin subir al escenario de Músicos en la Naturaleza, así que no deja de ser un honor que el ex líder de Police regresara a este festival para presentar su nuevo trabajo, que lleva el nombre de una calle neoyorkina, 57th & 9th, y del que anoche ofreció un puñado de temas de entre la veintena de composiciones que interpretó, entre las que mandaron letras clásicas, suyas o de The Police y quefueron coreados por un público entregado y fiel. Si hubo un momento especial fue cuando tocó Fields of my gold y Shape of my heart ante miles de teléfonos inmortalizando ese momento único.

Once mil almas le escucharon entonces en la actuación que ofreció en la finca La Solana, catorce mil ahora en el prado Mesegosillo, sobre el que en unos días volverán a pastar las vacas que son santo y seña de esta comarca, recién llegadas a los pastos de verano después de trashumar desde Extremadura. Sin duda, parte del encanto de este festival que debe su nombre y su razón de ser a la naturaleza y a la que devuelve parte de lo que recauda con la venta de entradas. De ello se encarga cada año la Fundación Patrimonio Natural, cuyo globo iluminó la noche. Otro emblema del festival.

Sting es eterno, su música forma parte ya de la memoria colectiva de al menos dos generaciones, que anoche agradecieron un repertorio en el que combinó temas de su último trabajo con clásicos incluidos por derecho en la historia de la música y que llevan el sello inconfundible de Sting, junto a The Police o en solitario. Auténticos himnos como ‘Roxanne’, ‘Every Breath You Take’, ‘Next to you’ ‘So Lonely’ o fueron recibidas este sábado con ovaciones, coreadas por las miles de voces que allí se congregaban ante la atenta mirada de la luna llena, que se coló en el festival para contemplarlo desde un lugar privilegiado, más alto aún que las cimas de Gredos.

También ‘Message In a Bottle’ encontró la complicidad del público que no faltó a la undécima edición de Músicos en la Naturaleza, en el que sonaron otros temazos del artista británico como ‘Englishman in New York’ o ‘Fragile’, canción que sigue sobrecogiendo por la sensibilidad que destila.

En la actuación de anoche mandó el repertorio clásico, hubo muchos temas de The Police que el público agradeció, pero Sting volvía a Músicos en la Naturaleza a presentar su último disco, así que interpretó composiciones incluidas en él, como ‘50,000’ o ‘Petrol Head’.

Guitarra en mano, siempre atento a su banda y con la seguridad sobre el escenario que otorgan décadas de trayectoria musical, Sting no defraudó a los 14.000 seguidores que se dieron cita anoche en Gredos para escucharle. Once años después, superados ya los sesenta, no solo sigue en forma sino que logra sumar seguidores. Con Sting empezó Músicos en la Naturaleza, con Sting el festival consiguió anoche uno de sus mejores registros de público. Calidad y cantidad a partes iguales. Palabras en español apenas pronunció una pocas, pero tampoco hizo falta.

Nikki Hill

Antes de que el ex líder de The Police subiera al escenario poco después de las diez de la noche, la encargada de abrir el festival fue Nikki Hill dos horas antes. Cuando el sol todavía brillaba en el cielo y el público empezaba a calentar motores, la vocalista norteamericana supo caldear una tarde algo más fría de lo habitual Si bien es cierto que este año Músicos en la Naturaleza se ha celebrado muy pronto, las lluvias caídas en toda la zona contribuyeron a que bajaran las temperaturas, a pesar de lo cual la cantante estadounidense no tardó en meterse al público en el bolsillo.

Vestida completamente de negro y con su característico pañuelo en el pelo, su propuesta musical a base de fusionar el blues, el soul y, sobre todo, el rock and roll triunfó desde el primer minuto. Su prodigiosa voz, que a ratos sonaba aspera y a ratos dulce, puso el complemento perfecto a un festival en el que ella era la única artista del cartel que nunca había pisado el escenario de Gredos después de que Sting lo hiciera en 2006 y Amaral en 2008. No fue mucho problema porque Nikki Hill llegó y triunfó.

La vocalista estadounidense, que saludó al público con un ‘Hola, ¿qué tal?’ en español, derrochó energía y buen rollo sobre el escenario, presentó los temas de su último trabajo de estudio, ‘Heavy Hearts, Hard Fists’, a través del cual fue intercalando temas más íntimos con otros en los que artista y público se fueron animando juntos hasta subir la intensidad del ambiente, que fue creciendo hasta lograr una comunicación perfecta que Nikki Hill supo aprovechar para dar paso a la gran estrella del cartel, Sting, a la que siguió la de Amaral.