Carnero presenta la estimación de cosecha de cereales de la presente campaña junto a las opas
Carnero presenta la estimación de cosecha de cereales de la presente campaña junto a las opas - EFE

La sequía mengua un 17% la cosecha con Ávila y Salamanca como las más afectadas

Carnero cifra en un 50% las pérdidas en la mitad occidental y anuncia más ayudas para afrontar la situación

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Las previsiones no eran buenas, pero los datos definitivos han confirmado que la cosecha de cereal de este año en Castilla y León no es la deseable no para los agricultores ni para el Gobierno autonómico. La escasez de agua ha hecho caer hasta los 4,8 millones de toneladas la producción, un 17 por ciento menos que los 5,4 que de media se recogen anualmente en la región y mucho menos de lo que se registró el pasado año -7,8-. La situación no es tan dramática como la que se vivió en 2017, cuando también la falta de líquido elemento hizo bajar la cifra al mínimo histórico de 2,67 millones de toneladas, pero sí es «preocupante», por lo que la Junta anunció nuevas ayudas que permitan a los agricultores hacer frente a este complicado escenario.

Así lo trasladó ayer el consejero de Agricultura y Ganadería, Jesús Julio Carnero, que presentó el balance de la campaña en la localidad vallisoletana de Valoria la Buena. La sequía es un problema de todo el territorio castellano y leonés, dijo, pero lo cierto es que sus efectos en la cosecha son «desiguales».

Es la mitad occidental y centro de la Comunidad la que más padece la falta de agua este año con la provincia de Salamanca como la más afectada, seguida muy de cerca por Ávila y todo el secano de León, con reducciones de en torno al 50 por ciento.

En Valladolid, la caída media es del 25 por ciento, pero hay zonas especialmente dañadas, como el centro y el sur, donde la previsión es que la producción caiga entre el 30 y el 50 por ciento. También con descensos muy acusados se encuentran las zonas de Campos en Palencia y Duero Bajo y Campos Pan en Zamora. Menores serán las pérdidas en Soria, Burgos y Segovia, aunque también caerán las cifras. Otra consecuencia de la escasez del líquido elemento, explicó el consejero, es que por primera vez en diez años la superficie de cebada supera a la de trigo. La extensión sembrada de cereales para grano en esta campaña es de 1,8 millones de hectáreas, un 4 por ciento inferior que la campaña pasada, que fue de 1,9 millones de hectáreas, y a la media de los últimos cinco años.

Todo se debe, incidió Jesús Julio Carnero, a las condiciones meteorológicas. Y es que tanto el otoño como la primavera han sido secos y el verano mantiene la misma tendencia. Pese a que las tormentas han descargado bastante cantidad de agua en los últimos días, no ha servido para aliviar la acusada situación que atraviesa la Comunidad.

Así que desde la Consejería de Agricultura se trabaja ya para paliar en la medida de lo posible los efectos de la sequía e intentar que los agricultores de la Comunidad puedan hacerle frente y «mantener su calidad de vida». El Consejo Agrario del pasado viernes ya acordó algunas acciones como el anticipo de las ayudas de la PAC entre un 60 y un 70 por ciento y el 85 por ciento de las de carácter medioambiental y compensatorias en las zonas de montaña. De esta manera, explicó el consejero, se «insuflará liquidez» por valor de más de 200 millones de euros.

Apoyos

Su departamento intentará, además, que los préstamos que ya se recibieron en 2017, un año dramático para la cosecha, puedan tener un año de cadencia en la devolución para dar más facilidades a los profesionales del campo. Agricultura lanzará, además, nuevas ayudas para este 2019.

Más pesimistas en cuanto a los datos de la cosecha se mostraron las organizaciones profesionales agrarias. Todas ellas consideraron que los datos son menores de los aportados por la Junta. Concretamente, unos 4 millones de toneladas. Desde Asaja, su presidente, Donaciano Dujo, destacó los daños que, además, sufrirán por la sequía sectores como el del forraje, que «mueven mucha economía en la región», y el ganadero, ya que «no tienen pastos» para los animales.

En la misma línea se pronunció Aurelio González, de UPA, quien consideró que los datos aportados por el consejero son demasiado «altos». «Estamos ante un cambio climático importante ante el que todos tenemos que trabajar», expresó, antes de reclamar que los agricultures puedan disponer de herramientas para combatir estas situaciones. Por último, el secretario de UCCL, Jesús Manuel González Palacín, consideró que son las zonas más afectadas por la sequía las que requieren «apoyo especiales». En ese sentido, planteó que sean las más dañadas las que reciban «ayudas directas» y pidió abrir una negociación para poder buscar las mejores fórmulas. Se refirió, también a la «precaria» situación del sector ganadero y alas dificultades a las que tendrán que enfrentarse sobre todo los más jóvenes del sector. «Los incrementos en el precio de la paja y los forrajes pueden suponer la puntilla para muchas explotaciones», subrayó.

Pese a lo negativo de las cifras de producción, las labores de recolección se encuentran ya avanzadas en toda la Comunidad, con provincias ya prácticamente cosechadas, como Ávila y Salamanca, y otras como Burgos y Soria, con el 50%. Así, el 80% de la superficie de cebada ya está recolectada, el 60 por ciento de la de trigo, el 65% de avena, y en torno al 45 por ciento de centeno y triticale. En cuanto al rendimiento medio del cereal, calculado como media ponderada entre el secano y regadío, se estima cercano a los 2.670 kilogramos por hectárea, un 13% inferior a la media de los últimos cinco años. En secano, los rendimientos medios alcanzan los 2.450 kilogramos por hectárea y en regadío los 4.570 kilogramos por hectárea.