Procesión de las Capas Pardas en Zamora
Procesión de las Capas Pardas en Zamora - M. ÁLVAREZ
Semana Santa

Salmodias de bombardino y capas carpas junto al Cristo del Amparo en Zamora

La procesión de la Hermandad de Penitencia ha revivido esta madrugada de este Jueves Santo uno de los desfiles más sentidos de Zamora

ZamoraActualizado:

Las salmodias fúnebres tocadas con un bombardino, el sonido quejumbroso de un cuarteto de viento, el silencio roto por las matracas y las capas pardas alistanas han dado en la madrugada de este jueves un ambiente especial a la Semana Santa de Zamora en el desfile que ha acompañado al Cristo del Amparo.

La procesión de la Hermandad de Penitencia ha revivido esta madrugada uno de los desfiles más sentidos de Zamora, que mezcla la austeridad de la composición procesional, el toque a muerto en medio de la noche y el marco medieval de las calles del casco antiguo de la ciudad, informa Efe.

Con esos ingredientes como principal atractivo, miles de personas se han dado cita a lo largo del recorrido para contemplar una procesión que, pese a ser la que menos cofrades tiene de la Semana Santa zamorana, resulta de las más vistosas y atractivas al contar con una estética única.

La procesión es conocida popularmente como de las Capas Pardas, por la vestimenta que llevan los cofrades, una capa de estameña de color pardo que era utilizada en el pasado por los pastores alistanos más pudientes para guarecerse del frío.

Ese peculiar traje procesional que se completa con un tosco farol de hierro y los sonidos característicos de esta procesión han creado un aura especial.

A esa atmósfera ha contribuido también el trayecto del desfile por calles empedradas como la Cuesta del Pizarro o el paso por el arco del San Ildefonso antes del rezo del Vía Crucis o por el arco del Obispo tras el paso junto a la catedral.

La procesión ha partido de la iglesia románica de San Claudio de Olivares, ubicada en el barrio ribereño del Duero de Olivares, donde también ha concluido.

Antes de finalizar, el broche de oro al desfile lo ha puesto el canto del Miserere Castellano para despedir al Cristo del Amparo, una talla de tamaño natural y rostro sereno escupida en madera de pino en el siglo XVIII y atribuida a José Cifuentes Esteban.