El consejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado
El consejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado - ICAL

Sáez cede ante las quejas del sector y no contratará médicos sin titulación MIR

Se compromete con los médicos de familia a buscar otras soluciones ante el déficit en la Atención Primaria

VALLADOLIDActualizado:

El consejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado, se comprometió ayer a no contratar a nadie que no tenga formación MIR y «a no volver a plantear un tema de este calado en un futuro». Así lo confirmó ayer a ABC la presidenta de la Sociedad Castellano y Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria, Elvira Callejo, tras la reunión que mantuvieron con el consejero, de la que aseguró que salieron «muy satisfechos». Según Callejo, desde la Consejería reconocieron que, efectivamente, «es necesaria la especialidad» que no se garantizaba con la medida «extraordinaria» adelantada por este periódico y que le transmitieron que «nunca han tenido la intención» de contratar a personal sin formación específica», pero que tienen «puestos de muy difícil cobertura» y debían plantearse «eventualidades» por si no encontraban especialistas ya titulados con el MIR.

Este cambio de postura llega tras las palabras del consejero en la tertulia de COPE-ABC del pasado martes en el que Sáez aseguraba que, aunque «no deberíamos» contratar médicos de familia en Atención Primaria sin la correspondiente especialidad (formación MIR), «la alternativa es suspender las urgencias en algún centro de salud y de cara a los pacientes sería peor». Asimismo, también se presentó en la Mesa Sectorial de Sanidad una instrucción en la que se planteaba el procedimiento para contratar médicos de familia sin la formación MIR que ahora, según explicó Vallejo, queda sin efecto. Así, la Consejería proponía como primera opción que se pueda recurrir a un profesional que tenga otra especialidad, pero la siguiente alternativa -a la que ahora se renuncia- sería un médico sin ella, al que se le harían contratos por seis meses prorrogables.

En la reunión con la Sociedad Castellano y Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria también se valoró la búsqueda de «otras maneras» de cubrir las «necesidades de la población» sin recurrir a contratar a personas «sin la titulación adecuada». En este sentido, Callejo reconoció que «son cosas que no son fáciles de hablar», pero hay aspectos que se pueden mejorar como las condiciones de los médicos de área, ofrecer contratos mejores a los residentes o a los facultativos que han terminado en los últimos años. Medidas, según Vallejo, «para que los profesionales tengan el aliciente de trabajar en esos puestos sin tener que recurrir a una solución ilegal», aclaró.

La medida «extraordinaria» propuesta por la Consejería había seguido generando ayer reacciones contrarias del sector hasta el punto de que el Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León anunciaba que denunciaría la contratación de este tipo de profesionales si al final se aplica esta iniciativa ante la falta de doctores en las consultas de Medicina de Familia y también en urgencias.

«Precariedad»

A juicio del Consejo de Médicos, era una propuesta es «ilegal, de acuerdo con la legislación española y de la Unión Europea» la contratación «excepcional» no estaba justificada. También criticaron la «escasez» de inversiones por parte de las administraciones públicas, nacionales y autonómicas «y la ausencia de propuestas para resolver los problemas existentes», al igual que lo que denominan como «política de contratos precarios».

En una línea similar se pronunciaron los colectivos de médicos de familia -a los que atañe directamente la propuesta de la Consejería-. Así, la Sociedad Castellana y Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (Socalemfyc) instaba ayer antes de reunirse con el consejero a los tutores de Medicina de Familia -los que forman a los MIR- «a la dimisión» y a los residentes, «a la movilización», si se confirmaba la contratación de médicos recién graduados sin formación anunciada por el consejero. El colectivo aseguraba también que la situación planteada era «gravísima» y podía suponer que se abra la puerta a contrataciones y, ante ello, «no podemos permanecer impasibles».