Rostropovich asegura que «la tecnología aleja al público de la música clásica»

El músico ruso reclamó «más escuelas» que garanticen el futuro de la música como elemento principal del lenguaje emocional y el entendimiento universal

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ROCÍO BLÁZQUEZ

SALAMANCA. Curtido en años y más vitalista que nunca, el director y violonchelista ruso Mstislav Rostropovich defendió ayer en Salamanca la música clásica como el elemento más neutral y verdadero de la creación artística. Un tipo de composición que ha perdido adeptos en las últimos décadas, en parte, explicó Rostropovich, por la aparición de los ordenadores y las nuevas tecnologías, que han alejado a los jóvenes de la creación musical. Ante este panorama, Rostropovich se mostró esperanzado: «La gente volverá a la verdadera música clásica».

Según recordó el gran director, uno de los preferidos de la Reina, los jóvenes de su generación «teníamos más tiempo para elegir lo que realmente queríamos» y lamentó que «ahora eligen del arte aquello que es más fácil». Mstislav Rostropovich advirtió con claridad la clave de su crítica: «Hay que dedicar el alma al escuchar la música clásica, es más difícil y exige más concentración».

Rostropovich - que anoche ofreció con la Orquesta Sinfónica de Londres su único concierto en España en el Centro de las Artes Escénicas y de la Música de Salamanca- no dudó en apuntar que el resurgir de la música clásica pasa por «más escuelas musicales y una enseñanza acorde con otras asignaturas». Incluso citó como ejemplo el sistema ruso, «en el que coexisten la escuela musical central, la tradicional, los institutos musicales y los conservatorios».

Respecto a la música como elemento principal de lenguaje y entendimiento universal, el director confesó: «He dado muchas vueltas por el mundo y con mi música no he necesitado traductor, hablo un lenguaje emocional que los demás entienden muy bien, porque el único idioma que no necesita traducción es el de la belleza».

Un genio de su época

Rostropovich, que cautivó al público repitiendo el éxito que tres días antes lograra Daniel Barenboim, se definió como un hombre de su época, aunque en lo que a preferencias musicales se refiere «más allá de la clásica» reconoció que sólo escucha lo que toca su orquesta en los conciertos: «Me queda tiempo para poco más».

El gran maestro ruso señaló que «podemos descubrir difícilmente a los genios que viven con nosotros, y en esta época existen quizá compositores que nos vamos a entender porque están por delante». Pero su natural optimismo no decae y auguró: «Aparecerán compositores y ojalá haya amigos que intenten que éstos sean los músicos del futuro».