El relojero de la Puerta del Sol

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CUANDO esta noche millones de españoles contemplen y escuchen las campanadas del reloj de la Puerta del Sol en Madrid para comer acompasadamente las llamadas uvas de la suerte para el próximo año, pocos sabrán que el creador de tan prodigiosa máquina de medición del tiempo era un genio nacido en la comarca de La Cabrera. Su figura, por atípica, merece un reconocimiento que poco a poco se va realizando sobre todo en Astorga y sus comarcas por aquello del homenaje póstumo como mandan los cánones en esta España nuestra.

En síntesis, Losada nació en un pueblecito de montaña en el seno de una familia pobre e inculta, como la práctica totalidad de las gentes que habitaban hace un par de centurias esas tierras entre El Bierzo, Maragatería y Sanabria, y que fueron bien apodadas como las Hurdes leonesas. Pronto el niño se hizo joven y sus dotes innatas para la creación de ingenios y la habilidad de sus manos le hicieron formar parte de talleres de relojeros maestros como aprendiz. Con ello la familia quitaba una boca que alimentar y encima recibía de vez en cuando ingresos que mandaba el muchacho.

Pero fue en Madrid, finalmente, después de haber dejado toda la Maragatería plagada de relojes de pared y de muebles de madera primorosos con su nombre y firma «Losada», donde se hizo famoso e importante.

Sus ingenios mecánicos eran tan simples, efectivos y exactos que le llovían encargos para iglesias, ayuntamientos y edificios públicos además de los creados artesanalmente para uso doméstico en su taller de Madrid. En tiempos de Isabel II su fama entre la Corte fue tal que traspasó fronteras y fue llamado por los mismísimos Tudor a Londres, donde se sabe trasladó su taller y tienda por un tiempo, aunque antes, el Ministerio de la Gobernación o antigua Casa de Correos, que hoy es la Presidencia de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol, tuvo la suerte de contar con el maestro Losada en el diseño e instalación de su reloj. El mismo que, casi dos siglos después, vemos funcionar con precisión todas las nocheviejas por la televisión.