ABC  Jorge Guillén firma una guitarra en el año 1977 al poco de regresar de su  exilio de casi 40 años

Recuperan la documentación inédita del proceso abierto por el franquismo para depurar a Jorge Guillén

La Fundación Jorge Guillén publica el estudio del profesor Guillermo Carnero sobre su oposición a cátedra y los documentos sobre su «lealtad» a los golpistas

Actualizado:

FÉLIX IGLESIAS

VALLADOLID. El autor de «Cántico» se vio forzado a leer el discurso de bienvenida de la Universidad de Sevilla el Día de la Raza de 1936 ante Queipo de Llano y Gran Visir de Marruecos. Seguía los consejos de sus compañeros de universidad, adscritos al bando golpista, para que las autoridades franquistas no siguiesen indagando en su vida. Sin embargo, estuvo más de dos años, hasta su salida de España en 1938, teniendo que defenderse de supuesta militancia comunista (nunca militó en un partido) o su masonería (por el simple hecho de estar casado con una mujer con antecedentes judíos). Este proceso, a través de los informes de la comisión depuradora del bando golpista y las cartas de Guillén defendiéndose, forma parte de «Cienfuegos y otros inéditos (1925-1939)» de Guillermo Carnero, editado por la Fundación Jorge Guillén,

Además de esta documentación sobre la mezquindad, el estudio incluye los documentos y ejercicios que realizó Guillén para optar a una Cátedra de Lengua y Literatura en 1925, cuyo tribunal presidía Ramón Menéndez Pidal y que entre cuyos integrantes estaba Pedro Saenz Rodríguez, quien siendo ya ministro franquista ayudó a Guillén a salir de España. Por si alguien lo duda, el joven aspirante sacó el número uno de la oposición.

El profesor Guillermo Carnero señala a ABC que su investigación comenzó por el camino más lógico, pero que nadie ha emprendido en más de medio siglo de búsqueda de estos documentos: «Como funcionario que era Don Jorge Guillén, todo debería estar en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. Y así era». El profesor de la Universidad de Alicante sabía de estos documentos, pues una borrosa copia de la oposición está en manos de Teresa y Claudio, hijos del poeta vallisoletano. A partir de este hallazgo, dos años de trabajo, con interrupciones por cuestiones personales, ponen al alcance de los guillenanos los ejercicios y trabajos realizados por Guillén para hacerse con la cátedra, además de desvelar el sistema de oposiciones de una época singular en la historia de la universidad española.

«No querían otro Lorca»

El profesor Carnero explica que el proceso de depuración contra Jorge Guillén de no haber salido de España en 1938 habría acabado en la misma ignominia que sufrió el recientemente fallecido Julíán Marías, pues el bando franquista «no quería otro Lorca, con un escándalo internacional, aunque ahí tenemos el caso de Miguel Hernández al que se dejó morir en la cárcel».

En su batalla por su dignidad, que le hizo sentirse abrumado y amargado como confiesa a Pedro Salinas en una carta, tampoco recibió grandes apoyos de la República. De hecho, desde el bando al que se sentía más vinculado, aunque en plena Guerra Civil se sintió ajeno a la sinrazón de ambos contendientes, se le calificó de «tibio» y «traidor», cuando «en realidad lo que intentaba Guillén era salvar a su familia y todo el legado cultural», asegura Guillermo Carnero, que no duda del talante liberal y democrático del autor de «Clamor». De hecho ya desde 1937 a Guillén, apreciado por toda la Universidad de Sevilla y por intelectuales franquistas que «velaron por él», «se le había cerrado muchas puerta en su carrera universitaria por parte de las autoridades franquistas», afirma Carnero.