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RECORTE A LA AFRICANA

La consigna única es recortar y, como sucediera en el África de principios del X o Estados Unidos a lo largo del XIX, a alguien le han encomendado que tire de regla y plumín para llevar a cabo la tarea

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Muchos de los conflictos vividos en el continente africano a lo largo del siglo XX han sido provocados por el mal hacer de un tiralíneas. La partición que los europeos perpetramos de este inmenso reino del sol fue tan nefasta que aún hoy colean disputas que cada año se cobran cuantiosas deudas de sangre. Por poner un par de ejemplos, ahí está la reseca isla de Migingo, lamida por las aguas del Lago Victoria y motivo de cisco entre keniatas y ugandeses que se envidan no tanto por el control de un pedazo de tierra chabolizada, como por la explotación de un recurso lucrativo cual es la pesca de perca del Nilo en sus costas. La mecha está encendida. O también la llamada franja del Caprivi, al norte de Namibia, que es un volcán latente que debe buena parte de su peligrosidad a algún ciencia con gusto por la delineación.

No obstante, tampoco hace falta irse a África para comprobar con cuánta estupidez se ha dividido el mundo a lo largo de la Historia. Los esdrujulísimos Estados Unidos de América son en sí mismos un cromo. Hay fronteras corridas que dibujan una panza de burra y esquinas imposibles que parecen el antojo de un niño. Aunque allí, al menos, lo que se vino a dividir era harina del mismo costal. Eso facilita. Los indios, para entonces, ya estaban todos cribados.

Viene esto al caso de lo que está sucediendo y va a suceder con los recortes de estructuras y personal en las Administraciones Públicas. La consigna única es recortar y, como sucediera en el África de principios del veinte o en Estados Unidos a lo largo del XIX, a alguien le han encomendado que tire de regla y plumín para llevar a cabo la tarea. Dicho y hecho. Se tira la línea sin saber si lo que estamos separando son tirios de troyanos, y punto com. Quiere esto decir que lo que se hace es recortar sin analizar si el tajo lo estamos dando por donde corresponde. Harían bien quienes tengan tal encomienda en parar, pensar y templar, como los buenos toreros, y no hundir el estoque cual volapié de maletilla.

Es evidente que hay que adelgazar la estructura administrativa de algún modo, pero hacerlo a la africana lo que puede provocar es que en el lado salvo quede mucha broza, y viceversa. Así que, mejor dejar el plumín, salir del despacho y comprobar in situ; sobre todo para evitar tirar líneas por el sitio equivocado.