Se lo recomiendo a Chávez

LO dicen las encuestas: Chávez es para los españoles el líder mundial peor valorado. Y como siga así, después de todo el tiempo transcurrido desde que lo mandaron callar -y el tío no se calla «ni pa

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LO dicen las encuestas: Chávez es para los españoles el líder mundial peor valorado. Y como siga así, después de todo el tiempo transcurrido desde que lo mandaron callar -y el tío no se calla «ni pa dios»- está claro que la cosa no se cura con gárgaras, ni con acciones diplomáticas de Moratinos en la pérgola del AVE, ni con la sonrisa estilo montañas nevadas que nos regala ZP para que olvidemos el kilo de garbanzos. La última andanada no habrá gustado un pelo a ZP porque suena a referéndum perdido. Y es que eso de amenazar directamente al electorado español asegurando que si vota al PP habrá represalias empresariales en Venezuela equivale a una golosina a pie de urna: vote al PP para callar a este golpista de rojo poliéster.

Estos cabreos de patrulla uniformada los corregía Gabriela Mistral -que fue pedagoga en Chile- de un modo suave. Recomendaba la premio Nobel a los díscolos del patio de recreo lo siguiente: «al pibe insurrecto lectura suelta, y si puede ser divertida, mejor». Es decir, lee, hijito mío, y déjese de sonserías, mi comandante en jefe. Y como a Chávez le gustan tanto las correrías de españoles en América, le recomiendo para el bien de su salud física y mental que lea el «Galeón de tornaviaje» del vallisoletano José Manuel Parrilla, que acaba de aparecer, y que describe el viaje de un capitán, don Nuño García de Maniferro, que iba para golpista, como él, pero que la vida placentera en las Américas le hizo que se colgara el catalejo en el braguetón.

Después del centenario de Colón, que Chávez celebró arrancando todas las efigies monumentales del Almirante, y cuando uno piensa que el espíritu de la Conquista iba a hacer aguas con semejante varapalo, pues resulta que no, que aparece una novela que lo salva, precisamente, por donde más pecó.

Todo se conjura humorísticamente aquí para que reyes, papas, inquisidores, conquistadores, y hasta la misma corte celestial, vean con buenos ojos lo que vivió un capitán de la Conquista que confiesa sus correrías en vísperas de una muerte nada ejemplar. Nadie nos había dicho en el centenario de Colón, y menos uno de los suyos, que la jodienda fuera una bendición.

Estamos ante un personaje peculiar que Parrilla ha hecho cine. Esas películas de piratas del Caribe tan taquilleras, y de conquistadores de oro arrasadores, nos han acostumbrado a una acción de camarillas sin líderes ni pensamientos, sin causas que remontar. O sea, lo más parecido a Chávez. Don Nuño sería el contrapunto: un tormento solitario que une en una sola atacada las monstruosidades animadas de Steven Spielberg y las palabras camanduleras y punzantes de Valle-Inclán.

Pero hay algo que anima a la lectura de este vídeo cambiante como las mareas: a don Nuño solo le interesa dar cuenta de «este humanal desahogo». Y claro, esto son palabras mayores porque rastrea una conciencia escondida en los meandros del humor y del desvarío. Anda, Chávez, lee, ríete, y no seas tan borde, tronco.