DEL AGUA MANSA

QUIEN SIEMPRE MIENTE

Es tan listo que piensa en alto con el mismo cinismo e impunidad de los traficantes en salvados o cocaín

antonio piedra
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Por algo será. El PSOE, según los socialistas y medios afines, es un club de eminencias consolidadas o emergentes. En Castilla y León se exporta el «puro cambio» con la novedad del bambi en bicicleta: con días de jolgorio y vísperas de nada. Y es que Óscar López, el pupilo de Blanco, pierde elecciones por goleada, pero es tan listo-tan listo que, del laberinto al 30, multiplica procuradores como Cristo los panes y los peces. Para encajar teológicamente este milagro ya corre un dicho entre los doctores de la Universidad de Cabezuela del Bernesga, que fue donde, digo yo, hizo la carrera Fray Gerundio de Campazas: tío, muéveme el molino,/ que yo te daré las mondas/ a mogollón con cominos.

Como dan por cierto que en Castilla y León, y en el resto de las Españas, nos priva el salvado —es decir el cascajo, el menudillo, las mondas—, pues una eminencia emergente como la del candidato cunero por Zamora, el señor Camacho, acaba de echarnos comino a la última cerealina: se considera, humildemente, «un poco superior al ciudadano normal». ¿Un poco? A los del montón nos parece listísimo porque ve lo que no percibimos ni en pintura: que se acabó ETA gracias a la fortaleza de ZP y que, tras esta victoria sobre el terrorismo, zamoranos y españoles votarán en masa al PSOE por lo que dice Blas punto redondo: «No tengo tan claro que el PP vaya a gobernar» el 20-N, asegura el ministro. Y claro, ante esta inmensa duda, Camacho toca en la tuna.

Eminencia ejemplar consolidada —una de esas que hacen época como Diego Corrientes que se declaraba nieto de Felipe V para ponerse el mundo por montera— la del ex casitodo en el socialismo leonés desde el viernes: Francisco Fernández. El íntimo de ZP es lo que se dice un político socialista en estado virgen porque allí donde va pone de moda los sabores crudos. Crudos hasta los 94 años —muy largo me lo fiáis, don Juan— esos créditos de 815.000 euros que los impositores de Caja España no vemos ni por el forro. Y crudísima esa jubilación millonaria que los mismos impositores le pagamos del ala porque es tan listo-tan listo el ex de León que pide una pre jubilación a los cincuenta y pocos y se la doblamos por cinco. Razón tenía Gracián: «el estiércol de Castilla es ámbar en Aragón».

Pero el padre de estas eminencias ejemplares —un periodo de gloria que no imaginaron Santo Tomás o Einstein— es sin duda Rubalcaba. La compulsa la expide Bono, ese mago de las finanzas: «cualquiera que vea a Rubalcaba ve que es más listo que el común de los mortales». Amén. Es tan listo-tan listo que se inventó el GAL, la Logse, el 11-M, los 5 millones de parados, las lágrimas por la falsa rendición de ETA, la claudicación de las víctimas, y la ruina total de España con ZP, y resulta que no se nota porque él en el Gobierno hacía de capitán Araña. No es que Rubalcaba mienta y respire a la vez. No. Es que es tan listo-tan listo que ya da por hecho que el votante lo sabe y entonces ya piensa en alto con el mismo cinismo e impunidad de los traficantes en salvados o cocaína: quien siempre miente jamás engaña.