Los premios gabarrón

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VALLADOLID como Castilla y León están en deuda con Cristóbal Gabarrón y su Fundación, pues gracias a su obra y sus premios se han proyectado los nombres de ambas en el escenario internacional. Que este murciano de Mulas haya hecho de la capital del Pisuerga el epicentro de su gran obra creativa es de esas cosas que, como dice el refrán, ni agradecidas ni pagadas. El polifacético artista ha desarrollado todo un armazón cultural con múltiples ramificaciones, que han convertido a la Fundación en un referente obligado de ese Valladolid que promociona su oferta turística con el estandarte de su arte, historia y cultura. Y todo ello bajo el paraguas de una lengua universal.

Avalados desde su creación por instituciones públicas y privadas -este rotativo entre ellas-, los premios de la Fundación Gabarrón llegan este año a su quinta edición con la aureola del prestigio que reportan los propios galardonados, toda una pléyade de ilustres nombres en los que se personifican las ciencias, las artes, las letras, el deporte, el pensamiento...; en definitiva, lo que es capaz de ser y hacer el hombre contemporáneo. La internacionalidad que da lustre a la organización dirigida por la familia Gabarrón -es importante la mente creadora de Cristóbal, pero no lo es menos la impulsora, aportada por sus hijos- se impregna en unos premios que han hecho posible que por Valladolid se pasearan personalidades que nunca hubieran soñado con respirar el mismo aire que Cervantes o Colón.

Precisamente ambos nombres, Cervantes y Colón, los dos mayores símbolos de la españolidad, amen de la lengua, quedarán unidos en esta edición de los premios Gabarrón; el primero, a través de su Instituto, que los divulgará por sus delegaciones repartidas por el mundo y, el segundo, con el homenaje que el artista quiere dedicar a todo lo colombino, mediante la escenografía que prepara para el acto de entrega el próximo mes de octubre en Valladolid. Como suele decirse en estos casos, la capital pinciana dará la vuelta al globo terráqueo, y no precisamente para descubrir, sino más bien para que la descubran. El valor añadido que representa para Valladolid la presencia de la obra de Gabarrón, la actividad cultural y docente de su Fundación y el colofón de sus premios internacionales no han tenido, sin embargo, la reciprocidad que cabría esperar. Cristóbal Gabarrón, a pesar de su dimensión y, precisamente, por ella, es más conocido y, sobre todo, reconocido, fuera de su tierra que en ella, que es ésta, aunque en el se fundan la huerta y el secano. Como quedó escrito, nadie es profeta en su tierra y, por lo que se ve, la sentencia se conjuga una vez más en presente.