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El PP mueve ficha contra la ministra y pide al Gobierno que defienda la caza

Llama al PSOE a que repruebe las palabras de Teresa Ribera sobre la actividad cinegética

I. JIMENO
VALLADOLIDActualizado:

Una fuente de actividad económica que mueve millones de euros, genera miles de empleos, ayuda a controlar la «sobreabundancia» de ciertas especies que suponen una amenaza para otras en peligro de extinción, además de incidir en el incremento de la siniestralidad viaria, y contribuye a «evitar» la despoblación, sin olvidar que se trata de una actividad tradicional, pero que ha ido cambiando para adaptarse a la sociedad. Razones que han llevado al Partido Popular de Castilla y León a mover ficha en defensa de la caza en la Comunidad y, de paso, posicionarse en contra de las declaraciones de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien hace unos días afirmó que, si de ella dependiera, prohibiría la acción cinegética.

Unas declaraciones que no sólo han puesto en pie de guerra a los cazadores -y al mundo de la tauromaquia, contra el que también se posicionaba la ministra- sino que también han levantado incluso ampollas en el seno del propio PSOE. Es el caso de Castilla-La Mancha, donde su presidente, Emiliano García-Page, incluso ha enviado una carta a la ministra para que no caiga en la tentación de hacer realidad sus deseos y le recuerda el importante impacto que la caza tiene en este territorio. Y la iniciativa presentada por el PP en las Cortes tiene también como objetivo que los socialistas de la Comunidad se retraten. Ayer, el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Raúl de la Hoz, llamó a los de Luis Tudanca a reprobar las palabras de Teresa Ribera.

No en vano, en Castilla y León, la actividad cinegética también es importante, como recuerdan los populares en su prolijo texto. Y con los ecos de las declaraciones de la ministra aún resonando y en la misma semana en la que las organizaciones agrarias y la Federación de Caza se han reunido con los grupos parlamentarios en las Cortes para que actúen de cara al control del lobo, además de recordar el incremento de jabalíes, y la advertencia de que la inacción se puede notar en los resultados de las urnas, el PP mueve ficha. En su iniciativa, en forma de Proposición No de Ley para debatir en el pleno de la próxima semana, instan a la Junta dirigirse el Gobierno de la Nación para que por parte de ambas administraciones «se apoye activamente y se reconozca el valor estratégico» de la actividad cinegética en la Comunidad y en España. Además, reclama que de forma «urgente» se publique la Estrategia Nacional de Gestión de Caza para «impulsar y defender» esta práctica «por su contribución al interés general».

Labor de control

Sustentan la primera reclamación, la de que se «apoye activamente» y reconozca el «valor estratégico» de la actividad cinegética, en hasta siete cuestiones, desde que «garantiza el estado de conservación» de las poblaciones sobre las que se practica, hasta que «contribuye a combatir enfermedades de la ganadería». Además, recuerdan que se trata de una actividad tradicional «muy arraigada en nuestros pueblos» que, si bien en el paso era de «supervivencia abastecedora de alimentos» ahora es de ocio, pero que «debe ejercitarse de manera racional y ordenada». Y recuerdan que se ha convertido en una actividad económica que «contribuye a la creación de empleo y fijación de población en el mundo rural». Se estima que el sector genera un impacto anual de cerca de 600 millones de euros en Castilla y León y unos 8.000 empleos, siendo una fuente muy importante de ingresos para numerosos núcleos de población a través de las rentas de los cotos, además de «dinamizar» otros sectores como el hostelero y «contribuye, además, en gran medida, a evitar la despoblación de Castilla y León», argumentan desde el PP.

Inciden también en su aportación para «controlar» los «excesos» de población que repercuten en otras especies de fauna y flora, como puede ser la «sobreabundancia» de ciervos y jabalíes en zonas donde se asientan el urogallo cantábrico o el oso pardo, ambos en peligro de extinción. Advierten también sobre los daños en la actividad agraria y su contribución para «paliar» los daños producidos por accidentes en carreteras por colisión con fauna silvestre.